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29 de mayo de 2013

Salvador Dalí en el Museo Reina Sofía.


Dalí: todas las sugestiones poéticas y todas las posibilidades plásticas


Del 27 de abril al 2 de septiembre.

Hoy  los alumnos de TIÍLTIDE hemos visitado la exposición de Dalí con nuestra profesora, Isabel Pinedo.
La clase ha sido fabulosa. Isabel ha aprovechado la exposición para acercarnos a la figura de este artista y a su obra, desde su trabajada, pero intuitiva visión.

Busto de Voltaire

Tras su paso por el Centre Pompidou, el 27 de abril llegó al Museo Reina Sofía una exhaustiva retrospectiva del artista que incluye doscientas obras, cedidas por coleccionistas privados, instituciones públicas y por la Fundació Gala-Salvador Dalí de Figueras, el Salvador Dalí Museum de St. Petersburg y el propio Museo Reina Sofía.

La exposición busca revalorizar al Dalí pensador, escritor y creador de una personalísima visión del mundo a través de sus piezas menos divulgadas y de sus emblemáticas: La persistencia de la memoria (1931), prestada por el MoMAConstrucción blanda con judías hervidas (Premonición de la guerra civil) (1936), llegada del Philadelphia Museum of ArtMetamorfosis de Narciso (1937), que viene de la Tate Modern, o La tentación de San Antonio (1946), procedente de Bruselas.

La exposición se inicia con una sección dedicada a sus obras tempranas, en las que predominan los elementos que marcaron su infancia, como la familia y su entorno. De ella formarán parte Retrato de mi padre (1925) o Muchacha en la ventana (1925). Su llegada a la Residencia de Estudiantes a finales de 1922 y su amistad con Federico García Lorca y Buñuel le llevó a conocer a fondo a los poetas de la Generación del 27.

En esta época se deja inspirar por las vanguardias internacionales y coquetea con el cubismo, el fauvismo o el futurismo. Veremos en el MNCARS la serie de dibujos Putrefactos y un conocido Retrato de Buñuel (1924).


  Muchacha en la ventana (1925)

 El paisaje visto por la ventana de La muchacha en la ventana  es la bahía de Cadaqués, donde Dalí solía pasar temporadas durante el verano. García Lorca conservó particulares recuerdos de la vista desde esa ventana al despertarse. Describió su estancia en Cadaqués, como maravillosa, como un hermoso sueño. 
Salvador y su hermana Ana María estaban  muy unidos, particularmente a raíz de la muerte de su madre, cuando Dalí tenía 15 años. Ana María fue su única modelo hasta que Gala la sustituyese en 1929.


                                                                                           Retrato de Buñuel


La muestra nos guiará también hacia una sección dedicada a autorretratos, significativos para entender la visión que Dalí tuvo de sí mismo a lo largo de su vida, desde su Autorretrato con cuello rafaelesco (1921) hasta el film realizado con Jean-Christophe Averty, Autoportrait mou de Salvador Dali, de 1966. A continuación el autorretrato del propio Dalí.


                                 Salvador Dalí. Autorretrato con cuello rafaelesco, 1920-1921. Fundació Gala-Salvador Dalí
Salvador Dalí. Autorretrato con cuello rafaelesco, 1920-1921. De la Fundació Gala-Salvador Dalí

De la sala dedicada a España y a la guerra civil, destaca esta hermosa obra, en la que España está representada por una mujer de bello rostro, apoyada en el mueble de su derecha ¿la veis?.



España (1938)



El período surrealista de Dalí y su desarrollo del método paranoico-crítico, constituye el eje de la muestra.  Quiere ayudarnos a entender los mecanismos empleados por el catalán para transformar y subvertir la realidad. Sus pinturas se acompañarán de dibujos, material documental, fotografías, manuscritos, revistas, películas y films.

De su etapa plenamente surrealista, el Museo Reina Sofía muestra El Gran Masturbador (1929), La persistencia de la memoria (1931), Guillermo Tell (1930) o El Espectro del Sex-Appeal (1934) de la que me llamó la atención su pequeño tamaño, no superior al de esta fotografía. Frente al automatismo pasivo del surrealismo (materializado en el dibujo automático, los cadáveres exquisitos...), Dalí propuso un método activo basado en el delirio de la interpretación paranoica.



El espectro del sex-appeal, 1934. Fundació Gala-Salvador Dalí. 







La tentación de San Antonio (1946).

El gran masturbador, que puede contemplarse habitualmente en el Reina Sofía (1929)


Es esta obra prácticamente un autorretrato, porque en él se reflejan los deseos y los temores sexuales del artista. Cuando la pintó, Dalí era un muchacho tímido de deseos reprimidos que se dejaba influir por un libro que su padre dejaba a su alcance, sobre las enfermedades venérea
Entre varios símbolos destacan los siguientes: el saltamontes, que aterrorizaba a Salvador; la cabeza de león aludiendo a deseos reprimidos; y una flor-vasija que, cercana al pecho de la mujer, espera ser llenada.




                   

Sueño causado por el vuelo de una abeja alrededor de una granada un segundo antes del despertar - Gala y Tigres (1944) 

Se dedican secciones específicas a la  relectura que el artista hizo del Angelus de Millet; al surrealismo después del 36, con algunos objetos surrealistas. Vimos también treinta dibujos originales que ilustraron el libro La Vida Secreta de Salvador Dalí y testimonios de los proyectos cinematográficos experimentales que llevó a cabo para Hitchcock y Walt Disney.


Gopoliticus (1943)




  
Portoretrato de Picasso (1947)

Dalí estudió a todos os grandes maestros y fue respetuoso con la mayoría de ellos. Cuando Dalí visitó a Picasso en Paris, le dejó saber que lo estaba visitando antes de ir al Louvre. Picasso le replicó: “Hizo Usted muy bien”. 




Durante el periodo de huida de la guerra, el artista se traslada a Nueva YorK, donde se dedica a exponer y provocar al público americano. Él mismo declaraba al respecto:

"Los críticos ya distinguen entre el surrealismo antes y después de Dalí. Lo blando, la decoración delicuescente, viscoso, lo biológico, la putrefacción, eso era Dalí. Un objeto medieval imprevisto, eso era Dalí. Un filme  im posible   con arpistas y direcciones de orquesta adúlteros, eso también era Dalí.   El pan de París ya no era el pan de París. ¡Era mi pan, el pan de  Dalí, el pan del Salvador!". 

La Segunda Guerra Mundial favoreció el inicio de su periodo místico-nuclear, presente en piezas como Cabeza rafaelesca estallando (1951) o La máxima velocidad de la Madonna de Rafael (1954). 



Madona de Rafael a toda velocidad


Desde los sesenta y hasta su fallecimiento en los ochenta, la ciencia y las nuevas tecnologías le indujeron a la exploración de lenguajes válidos para el futuro en trabajos como Dalí de espaldas pintando a Gala de   espaldas eternizada por seis córneas virtuales provisionalmente reflejadas en seis verdaderos espejos (1972- 1973) o Cola de golondrina y violonchelos (1983), basada en la teoría de las catástrofes del matemático René Thom, y en los grandes maestros, como Velázquez o Miguel Ángel.


"Dalí. Todas las sugestiones poéticas y todas las posibilidades plásticas"

c/ Santa Isabel, 52
28012 Madrid
Del 27 de abril al 2 de septiembre de 2013
De lunes a sábado, de 10:00 a 21:00 horas
Domingo, de 10:00 a 14:30 horas


INFORMACIÓN RELACIONADA

Los talleres de Dalí. Figueras, 01/04/2013
Dalí en tiempos de surrealismo. París, 19/11/2012

26 de mayo de 2013

Amor y odio en la Generación del 27.


Las cartas de Juan Ramón Jiménez revelan la complicada relación con sus discípulos

El libro que las presenta, abarca desde 1916 a 1936 y contiene 520 cartas, 236 de ellas inéditas







  • Homenaje a Ortega y Gasset en Madrid,1920.Juan Ramón es el primero a la derecha en la fila de abajo; junto a él, Ortega y, al lado de este, Azorín. / RESIDENCIA DE ESTUDIANTES



    "En su revista: se anuncia por dinero cualquier libro; se publica un elojio de usted, en letra grande y sitio de honor cada vez que usted hace esto o lo otro o lo de más allá; no se hace crítica de los libros dignos que se publican, sino de los que usted quiere que se hagan. De modo que la Revista de Occidente no es otra cosa que un desahogo y un negocio de usted, no, como usted me dijo, un intento definitivo de revista seria, pura, noble en lo científico y en lo literario. No me es posible por lo tanto seguirle ayudando como le prometí”. 
    En julio de 1924, con su particular ortografía, Juan Ramón Jiménez escribió esta carta a José Ortega Gasset, pero no la envió. Casi un siglo inédita, no se conserva el original en la letra de ejipcio del poeta, eso sí, existen dos borradores en la Universidad de Puerto Rico, la isla del tesoro para juanramonianos como Alfonso Alegre Heitzmann, que la incluye en el segundo volumen de la correspondencia del andaluz universal. 
    Sin Juan Ramón Jiménez (1881-1958), que consideraba las cartas parte fundamental de su obra, no se entiende la cultura española del siglo XX. No solo por el valor de su producción poética —consagrada dos años antes de su muerte con el Premio Nobel— o por su popularidad —Platero y yo es el libro es prosa más vendido de la literatura española después de el Quijote—, también por su papel como catalizador del talento ajeno. 
    Si las publicaciones de la Residencia de Estudiantes, bajo su dirección, publicaron el primer ensayo de Ortega (Meditaciones del Quijote, 1914) y las Poesías Completas de Antonio Machado (1917), Juan Ramón se convirtió enseguida en el maestro de los más jóvenes, ese grupo de escritores al que la posteridad conoce como generación del 27. Casi cien cartas a distintos corresponsales permiten seguir de cerca la evolución del grupo. “Jamás poeta español iba a ser más querido y escuchado por toda una rutilante generación de poetas”, escribió en sus memorias Rafael Alberti.



    Retrato de boda de Juan Ramón Jiménez y Zenobia Camprubí.

    Juan Ramón veía su correspondencia 
    como parte esencial de su obra literaria












    Además, el arco temporal de las cartas publicadas ahora no puede ser más simbólico: se extiende desde marzo de 1916, el año de la boda del escritor con Zenobia Camprubí y de la escritura del decisivo Diario de un poeta recién casado, hasta agosto de 1936, el momento del exilio definitivo de la pareja. Libros clave como Eternidades, Piedra y cielo o Segunda antolojía poética vieron la luz en ese tiempo. Fue también el periodo en que el poeta se volcó en los escritores emergentes a través de revistas comoÍndice o , financiadas, dirigidas y diseñadas por él. Era así fiel a su idea de “alentar a los jóvenes; exijir, castigar a los maduros; tolerar a los viejos”.
    “Me parece que tiene este cerrado granadí un gran temperamento lírico”, dice por carta Juan Ramón hablando de Lorca en 1920. “¡Qué gusto ver llegar buenos nuevos! ¡Espina García, Salazar, Guillén, García Lorca…”. El maestro acogió a Federico en Madrid con todas las atenciones, visitó a su familia en Granada, creó la colección que publicó el primer poemario de Pedro Salinas —Presagios, “libro de maestro interior”—, manifestó su devoción por Guillén — “májico escritor”— y colaboró incluso en la revista ultraísta Reflector pese a sus reservas hacia la supuesta novedad de las vanguardias. “En Rimbaud”, escribe a Gerardo Diego, “está también el cubismo”.
    La cercanía de Juan Ramón Jiménez con los jóvenes coincide con su paulatino alejamiento de los mayores, “ese montón estético-social-naufrago que llaman jeneración del 98”, escribe. Y también: “venimos y vamos a sitios distintos (además de la Academia, el Congreso, la Prensa y el Salón). A mí me da dolor de estómago sólo de pensar que mi poesía tenga nada que ver con el consabido desastre”.
    Curiosamente, 1927 será la fecha que marque el alejamiento de sus discípulos por la necesidad de matar al padre y el choque de vanidades. Lo que empieza con alguna que otra diferencia sobre el célebre homenaje a Góngora coordinado por Gerardo Diego —“Góngora pide director más apretado y severo, sin claudicaciones ni gratuitas ideas fijas provincianas”— termina siete años más tarde con un furibundo ataque del autor joven más cercano a Juan Ramón: José Bergamín. Su antiguo colaborador aprovecha un artículo sobre Pedro Salinas para tachar la obra de su mentor de “amoralismo esteticista”, “falsa e inhumana”, “agonizante y espectacular”. Finalmente, este retira sus poemas de la antología con la que Diego amplió su famosa selección de 1932 —decisiva para consagrar al grupo— y escribe un seco telefonema a Jorge Guillén: “Quedan hoy retirados trabajo y amistad”. En una hoja conservada en sus archivos escribe: “J.R.J. asesinado en 1934 por sus discípulos: PS, JG, DA, JB y sus paniaguados”. Es decir, Pedro Salinas, Jorge Guillén, Dámaso Alonso y José Bergamín.




    Juan Ramón Jiménez con Jorge Guillén y Pedro Salinas, en la terraza de su casa del número 8 de la calle Lista de Madrid, en 1924.
    Pero no todo es disputa literaria en Juan Ramón Jiménez. En su correspondencia viven también el poeta agradecido que se cartea con corresponsales anónimos y el que hombre comprometido que en mayo de 1931 escribe al ministro Fernando de los Ríos celebrando “esta primaveral República alegre, sana, milagrosa” pese a que “sus ideas sociales son más extremas que  las republicano - socialistas españolas”. 
    Cuando estalla la Guerra Civil, el escritor y su esposa acogen en un piso de la calle Velázquez a 12 niños abandonados. De Zenobia, que considera a su marido “un corresponsal catastrófico”, es la carta que cierra el volumen. En ella habla del trabajo con los chicos —“han desplazado toda nuestra vida anterior y nos absorben por completo”.
    El hombre que toda su vida buscó el silencio vive en el más constante               estruendo y estrépito). Los niños, añade, “le compensan a uno de todo”. Y concluye: “Todos nos  hacem
    os a la nueva vida: un poco-mucho desaliñados, empezando porque no se puede estar vistiendo y bañando y alimentando niños con medias y trajes de seda. Yo me endoso una bata, un delantal y un par de zapatillas y lo demás me parece tan superfluo que sea lo que fuera vamos a cambiar radicalmente de vida”.
     
    Les esperaban, antes de morir sin ver España, veinte años de exilio.
    http://cultura.elpais.com/cultura/2012/04/20/actualidad


    Juan Ramón Jiménez. Epistolario II, 1916-1936 Juan Ramón Jiménez. Epistolario II,
    1916-1936
     
    Edición de Alfonso Alegre Heitzmann
    [2012]
    Editada por la Residencia de Estudiantes
    25,00 € 



    Para formar parte de una próxima sección de este blog:
    El arte de la palabra

    18 de mayo de 2013

    PEDRO MARTÍNEZ-AVIAL

    Pintor, grabador, poeta ...
    No solo vive el resultado de su creación, sino que vive también el trabajo con sus manos, su contacto con los elementos  que hacen posible su creación: gubias, pinceles, papeles, tintas que enriquecen su vivencia...




     Eucaliptos
    Óleo sobre lienzo 46x55
    1100 €



     El sur
    Grabado. Técnicas auditivas 40x30
    250 €



     Junto a Patones
    Óleo sobre lienzo 60x72
    1200 €





     La cuadrilla
    Grabado. Técnicas auditivas 50x40
    Acuarelado directamente
    500€





    In absentia Dei
    Óleo sobe lienzo 55x46
    1000 €


    PREMIOS Y CONCURSOS:

    Bienal del Arte en el Deporte Guadalajara), 1980 / Premios de Pintura del Exmo. Ayto. de Majadahonda (Madrid), 1991, 1992 y 2003 / Premios de Grabado del Exmo. Ayto. de Majadahonda (Madrid), 2.000 y 2003 / Premios de Pintura del Exmo. Ayto. de Torrejón de Ardoz, 1996, 1997, 1998 y 1999 / Mención de honor IV Certamen Ilustre Colegio de Abogados de Madrid (1995) y en el mismo, V edición, 1996, finalista;  Accésit en la VI convocatoria del  1997 y Mención de Honor en el correspondiente a 1998; seleccionado 1999, 2000, 2001, 2002 y 2003. / Concurso Pequeño Formato, organizado por la C.M., 1996 y 1997 / Concurso de Minicuadros organizado por la C.M., 1997, 1998 y 1999 / Concurso Taller Galería de Arte Madrid.2000, 1ª Convocatoria, 1997, Mención de Honor. / Premio Extraordinario en el Concurso JOSE PRAT, edición 2000, finalista en grabado. /  Premio FUNDACIÓN VILLA DE PEDRAZA, edición 2004, segundo premio

    EXPOSICIONES COLECTIVAS

    Numerosas exposiciones colectivas en salas de Madrid, (capital y provincia), Guadalajara, Plasencia, Valencia, Alicante… / Exposición Colectiva de Grabado en Las Rozas de Madrid, GALERÍA D’ART, Septiembre de 1999. / 1998 y 1999, Boadilla del Monte, Centro Comercial de la ciudad. / SAN SEBASTIAN, “BAR BASQUE”, Junio-Julio de 1999 /  2000, Zoco de Las Rozas, conjuntamente con RAQUEL LOBELOS y JOSE MANUEL CHAMORRO /  2003, GALERÍA ANA SAMARAN, Pozuelo de Alarcón (Madrid).  /   2003, GALERÍA MIRARTE de Burjassot (Valencia) /  2003, GALERÍA DE AGUSTINA BALLESTA en Orihuela (Alicante) /  2003, GALERÍA TILTIDE de Madrid /  2004, GALERÍA TILTIDE (Madrid) /  2004, GALERÍA PETRARIA de Pedraza (Segovia) /  2004, Navidades, GALERÍA TILTIDE (Madrid) /  2004, GALERÍA PETRARIA de Pedraza (Segovia), Exposición de Grabado /  2005, GALERÍA TILTIDE (Madrid) /  2005, GALERÍA PETRARIA de Pedraza (Segovia), Exposición de Grabado. / 2007,  GALERÍA TILTIDE (Madrid) / 2008, GALERÍA TILTIDE (Madrid) / 2009, GALERÍA TILTIDE (Madrid) / 2010, GALERÍA TILTIDE (Madrid); años 2009 a 2012, Exposiciones colectivas en ARTE REM (Madrid) en la red y físicas en la Galería de la entidad.

    EXPOSICIONES INDIVIDUALES


    Majadahonda (Madrid), GALERÍA “SYF”,  1995, muestra bajo el título genérico de “LA CAMISA”. / Madrid, Sala “EUROBUILDING-2” Marzo de 1996, teniendo como tema “Obra Reciente”. / Excmo.. Ayto. de PEDRAZA (Julio de 1996), con el motivo genérico “TODO SOBRE PAPEL”, obra gráfica. / Madrid, Sala de RENTA INMOBILIARIA, S.A., del 15 al 30 de Marzo de 1997. /Caja de Ahorros de Extremadura (Plasencia),  Mayo/junio1997, GALERÍA MARIA DE OLIVER, en Madrid,  1998 con el título genérico de “PRETEXTOS”/ SAN SEBASTIAN, “BAR BASQUE”, Junio/Julio de 1999 / Madrid, Serrano 50, “AMEDIODIA”, Octubre 2000 / Castillo de MONZON DE CAMPOS (Palencia), 2001 / Casa de la Cultura de LAS ROZAS, Octubre/Noviembre 2002; 2012, Grabados en Galería ARTEFACTOS, de Carboneras (Almería)

    FERIAS


    Feria de Artistas Independientes de Madrid (FAIM), 1ª Convocatoria, Museo Antropológico de Madrid (Antiguo Museo de Arte Contemporáneo), Diciembre 2000. / Feria de Artistas Independientes de Madrid (FAIM), 2ª Convocatoria, Pabellón de la Pipa, Diciembre 2001. / INTERART, Valencia, Noviembre 2002 / ESTAMPA, Feria Internacional del Grabado, 2005 / MACMA 2008, Centro Comercial PLAZA NORTE, en San Sebastián de los Reyes (Madrid) / MACMA 2009, Centro Comercial PLAZA NORTE, en San Sebastián de los Reyes (Madrid)  

    Diciembre 2005, ilustra “EL CORAZON EN VILO” obra de PILAR MARTINEZ BARCA para la Editorial ADAMARAMADA, Diciembre de 2005 / Enero 2006, ilustra la obra de la poeta DOLORES ESCUDERO “EJERCICIO DE OPACIDADES” para la Editorial ADAMARAMADA; Mayo de 2006 /  2007, sendos libros de autor sobre poemas propios y de los escritores CRISTINA CHACA y CARLOS MAMONDE. / 2008, constituyen el GRUPO SCALPRUM conjuntamente ELOISA GIL PEÑA, MARIA LUISA RUIZ-LARREA, JOSE MANUEL CHAMORRO y él mismo. Elabora las portadas de las obras de CARLOS HUGO MAMONDE “ARENA DE NO HABLAR” (poemas) y “MI CASO NO ES EL DE FRANZ KAFKA” (narraciones cortas) para la Editorial ART GERUST y colabora con obra propia en “LO DEMAS ES OSCURIDAD” editada por la Asociación Cultural DESTELLOS/ARTEFACTOS de Carbonera (Almería)

    14 de mayo de 2013

    Exposición sobre "Poeta en Nueva York" en la Public Library.


    La NYPL muestra por primera vez el manuscrito de 
    Poeta Nueva York.

    En New York Public Library 
    del 5 abril – 21 julio 2013.




    LLeno de de tachones, anotaciones y borrones, el manuscrito original de "Poeta en Nueva York" se muestra por primera vez en la Biblioteca Pública de la ciudad que inspiró a Federico García Lorca para escribirlo, después de un largo viaje en el que se llegó a dar por perdido

    .


    José Bergamín se llevó consigo el manuscrito a su exilio en México, porque Lorca se lo había dejado en la redacción de la revista Cruz y Raya, y después estuvo en paradero desconocido más de medio siglo, hasta que apareció en 1999 en manos de Manola Saavedra, una actriz mexicana que recibió el documento de una viuda rica que había sido amiga del editor. En 2003, la Fundación Federico García Lorca adquirió el documento en una subasta de Christie's en Londres y por fin ahora, diez años después, se muestra al público en la famosa Biblioteca Pública de Nueva York, en la Quinta Avenida, donde permanecerá hasta el próximo 20 de julio.



    En la exposición se pueden ver poemas escritos a mano, muchos de ellos a lápiz y llenos de anotaciones y correcciones, como "El rey de Harlem" o "Paisaje de la multitud que vomita", en los que queda patente la protesta del poeta contra el racismo o el consumismo exacerbado.


    La exposición, acompaña esos poemas con decenas de dibujos que el poeta fue realizando a la par que el poemario, así como de algunos de sus objetos personales, como su pasaporte, su guitarra o su carné de la biblioteca de Columbia, fotografías, recuerdos....




    "Es un libro que ha tenido una especial influencia en este país, creo que más que en otros lugares. Varias generaciones de poetas y novelistas americanos se sienten muy influidos e interesados por el contenido de este libro, que sin duda sigue absolutamente vigente con los temas que trata de sexo, religión, raza...", dijo la sobrina del poeta.






    Lorca entre Salvador Dali y Pepín Bello.

          
    ANTONIO MUÑOZ MOLINA escribe este estupendo artículo a propósito de la exposición, en El País.


    A finales de agosto de 1929 Federico García Lorca mandó a sus hermanas Isabel y Concha una carta escrita en un trozo de la corteza de un abedul. Una hoja ya enrojecida de abedul venía también en el interior del sobre. En los bosques de Vermont, muy al norte de Nueva York, el otoño ya estaba empezando. La corteza, el sobre pequeño, con una dirección de Granada escrita con una tinta que ha desvaído el tiempo, la hoja de abedul pegada con cinta adhesiva en una hoja de papel, tienen un aire de extraordinaria fragilidad cuando se miran de cerca, nada más entrar a la exposición sobre Poeta en Nueva York en la Public Library. En ese edificio fastuoso de escalinatas y mármoles, los dibujos, las cartas, los manuscritos de Federico García Lorca ocupan una sala menor, muy recogida, un espacio más íntimo aún por la iluminación limitada que protege la delicadeza del papel, los rastros tenues de tinta o de lápiz.


    Una gran banderola con el nombre de Federico García Lorca ondea al viento de abril en la fachada que da a la Quinta Avenida, pero el efecto más hondo de la exposición reside en su escala, como si lo que visitáramos no fuera un museo, sino una casa particular, la habitación de una casa donde se guardan en cajones de aparadores o de mesas de noche los recuerdos de alguien, un pasaporte caducado, postales, pequeñas fotos de viaje con pequeños filos dentados, un dormitorio austero que también es cuarto de trabajo. Por eso hay en él hojas sueltas de poemas inacabados, o de poemas en proceso de corrección, notas y tachaduras que sólo comprenderá el dueño de todos esos papeles, una persona laboriosa pero visiblemente muy desordenada, que cuando tiene que reunir los poemas que incluirá en un libro hace listas dubitativas y a veces ni siquiera encuentra originales que ha regalado, o que dio hace tiempo para que se publicaran en una revista y no se ocupó de recuperar; una persona, también, de aficiones y talentos diversos, que aprovecha una hoja en blanco cualquiera e incluso el reverso de una foto para esbozar un dibujo con la misma pluma o el mismo lápiz con el que acaba de escribir unos versos, o una carta a un amigo, o que puede aburrirse y entonces se pone a tocar un rato la guitarra. Quizás retrasa durante tanto tiempo la publicación de sus poemas porque no le gusta que pierdan del todo la cualidad tentativa y libre del boceto. Sin duda es confortadora la claridad definitiva de las palabras en la página de un libro ya publicado, más aún con la tipografía tan noble de aquella época, con la anchura de márgenes y de espacios en blanco. Pero también le gustaría la cualidad fluida de lo escrito a mano sobre una cuartilla, la evidencia como de sismógrafo del hilo de la inspiración en la letra apresurada, una caligrafía entre escolar y fantasiosa, en la que las líneas derivan sin dificultad en dibujos.


    En la Huerta de San Vicente, en la casa granadina de la Acera del Casino, en el piso de la calle de Alcalá, en su cuarto de estudiante de la universidad de Columbia, en habitaciones con suelo rústico de madera que daban a bosques de calor lujuriante y luego de luminosidades prematuras de otoño, en cada uno de esos lugares, Federico García Lorca fue ocupando una habitación casi idéntica en la que escribía y dibujaba, y lo que han hecho Christopher Maurer y Andrés Soria Olmedo, comisarios de esta exposición en Nueva York, ha sido crear un trasunto y un resumen de todas esas habitaciones sucesivas, no de sus contornos tangibles sino de su atmósfera de recogimiento laborioso. El espacio físico es una cámara de tiempo, el ámbito de una conciencia desusadamente alerta a todo, la del hombre joven que a los treinta y un años justos emprende uno de esos grandes viajes que uno mismo no sabe prever de qué manera radical van a cambiarle la vida. Porque la memoria tiende siempre a la vaguedad son los documentos los guardianes fieles de los hechos, de las fechas precisas y los actos administrativos que van labrando el tejido de las biografías.


    El 3 de junio de 1929 un funcionario del Gobierno Civil de Granada pone un sello sobre la foto del pasaporte recién expedido a nombre de Federico García Lorca y lo pasa a la firma del gobernador. El 27 de septiembre de 1929 alguien rellena y firma una tarjeta de usuario de la biblioteca de Columbia a nombre de “Mr. F. G. Lorca”. Cosas así se salvan del cataclismo de la desgracia y las devastaciones de la guerra, del lento derrumbe gradual del paso de los años, un pasaporte que caducó sin ser usado de nuevo, una tarjeta de biblioteca que habría debido renovarse el 31 de mayo de 1930, y que estaría entre los papeles que debió de guardar de cualquier manera García Lorca en su baúl de viaje cuando se marchó de Nueva York a La Habana, una hoja rojiza de abedul prensada en el interior de una carta que atravesó el Atlántico a principios de septiembre de 1929. Siete años después, un día de julio de mucho calor y gran alarma política —pero las cosas, de un modo u otro, parece que siempre se apaciguan en verano—José Bergamín vuelve a su oficina en la revista Cruz y Raya y encuentra sobre la mesa el sobre con el manuscrito de Poeta en Nueva York y una nota breve que le ha dejado su amigo. Lorca ha venido a verlo para ultimar detalles sobre la publicación del libro. Pero tenía prisa por algo y no ha podido seguir esperando. En una cuartilla con membrete de la revista ha garabateado un mensaje rápido. “Querido Pepe: He estado a verte y creo que volveré mañana. Abrazos de Federico”.

    Esa mañana de hace setenta y siete que no llegó nunca nos estremece todavía porque pertenece al calendario quimérico de lo que podía haber sido. Junto a los poemas del libro, la nota dejada sobre el desorden de la mesa de José Bergamín traza otro de los hijos sueltos de la vida de Lorca que Christopher Maurer ha urdido para la exposición con la misma meticulosidad con que ha editado y anotado la traducción al inglés de las cartas desde Nueva York y ordenado papeles, objetos, dibujos. Hay quien se empeña en convertir a Lorca en mártir de las causas más variadas, en una especie de Cristo visionario que hubiera llenado su obra, desde muy joven, de profecías sobre el final trágico para el que habría estado predestinado. En la exposición de la New York Public Library, en la nueva y magnífica edición bilingüe que acaba de llegar a los anaqueles de novedades de las librerías, Lorca es el hombre joven que al llegar a Nueva York se ve aligerado de la pesadumbre del pasado inmediato, que vive cada día en la ciudad con los ojos y los oídos abiertos a todo, en un vértigo de hallazgos que van a revelarle las mejores posibilidades de su vida y su literatura. Volvió a España y era otro. Vivió hasta el final en la luz de aquel viaje.

    Back Tomorrow: Federico García Lorca. Poet in New York. New York Public Library. Hasta el 20 de julio.

    9 de mayo de 2013

    Un recorrido inusual por el MUSEO DEL PRADO

    ¡Solo para expertos!.

    Los alumnos de TÍLTIDE han realizado esta semana una visita muy especial a las exposiciones que ofrece el Museo del Prado.
    Dirigidos por nuestra profesora, Isabel Pinedo (Licenciada en Historia del Arte por la UAM).
    Empezamos con la obra de JUAN FERNÁNDEZ, EL LABRADOR, un singular maestro del Siglo de Oro español, prácticamente desconocido hoy, pero muy  valorado en su tiempo. Campesino de origen, y de ahí su apodo, extremeño, al servicio de Giovanni Battista Crecenzi, marqués de la Torre  (1577-1631), pintor aficionado. A través de él, Juan Fernández entra en contacto con el embajador inglés y la corte inglesa y más tarde será uno de los pintores  preferidos de Ana de Austria, esposa del rey francés.




     Su obra es un ejemplo de virtuosismo y prodigio, que tiene como tema la naturaleza: uvas, manzanas, membrillos  frutos secos... Algo  nuevo que no se impondrá como tema hasta el siglo XVII.




    La segunda parada la realizamos ante la GIOCONDA, ahora un icono del museo. Esta, que se encontraba en el Prado desde su inauguración, procedente de las Colecciones Reales, es la más antigua que se conoce, y sobre todo presenta la particularidad de que fue pintada al mismo tiempo y en el mismo taller que la original, por un alumno de Leonardo. Esta singularidad se descubrió gracias al proceso de estudio y restauración al que fue sometida a partir de 2010 ante una petición de préstamo para una exposición temporal en el Museo del Louvre de París (propietario de la obra original)




    También visitamos los TRÍPTICOS CERRADOS.  Son en su mayoría grisallas, pinturas obtenidas con gradaciones de blanco y negro, que aparecen en los reversos  de los trípticos, y que solo se ven, por lo tanto, cuando están cerrados.
    Destacan las realizadas por El Bosco en  La Adoración de los Reyes Magos o El jardín de las Delicias


    Observamos La Creación del mundo (1500-1505) es la grisalla trasera de El jardín de las Delicias, de una modernidad y una belleza sorprendentes.

    La última parada la realizamos ante la presentación temporal: Historias Sagradas. Pinturas religiosas de artistas españoles en Roma (1852-1864). Son obras de pintores del XIX becados por La Academia de Roma, entre ellos Eduardo Rosales o Luis Madeazo, el pintor de la obra que aparece a continuación El entierro de Santa Cecilia...



    Serenidad y academicismo en los temas clásicos pintados por estos artistas. Extraña la convivencia de estas obras con la pintura europea: Monet, Manet, en Francia,  nuestro Sorolla., etc.
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