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31 de mayo de 2015

El monumento al Ángel Caído

En 1879, el Diablo tomó la firme decisión de instalarse de forma definitiva en la capital de España. Para diseñar el que habría de ser su domicilio, escogió al escultor Ricardo Bellver y Ramón, que junto al arquitecto Francisco Jareño y Alarcón, serían los encargados de levantar el Monumento al Ángel Caído, que no estaría finalizado hasta 1885. 

Desde su cúspide, Lucifer podía contemplar a placer la ciudad donde había decidido vivir. Por fin tenía casa en Madrid.

               
 El Angel Caido (Real Academia de Bellas Artes de San Fernando)

Antes de marcharnos rumbo al parque de El Retiro, os diré que, en la escalinata de entrada a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, podemos contemplar una copia algo mas pequeña de la figura del Angel Caido realizada en yeso patinado por el propio Bellver en 1887. Un segundo hogar para los duros meses del invierno madrileño.

El Retiro 1

El Monumento del Ángel Caído se encuentra en los Jardines del Buen Retiro, sobre el solar que ocupó la La Real Fábrica del Buen Retiro, conocida popularmente como “La China”, hasta su destrucción por los franceses en 1813 durante la Guerra de la Independencia.

                             El Retiro 20

El autor de la escultura, que representa a Lucifer en el momento de ser arrojado del cielo por Dios, fue el madrileño Ricardo Bellver y Ramón, que se encontraba en 1877 en su tercer año como pensionado en la Academia Española de Bellas Artes de Roma. Fue entonces cuando realizó en yeso y gracias a la ayuda recibida del duque de Fernán Núñez, la obra titulada El Ángel Caído, con la que año siguiente, gano por cinco votos contra dos, la Medalla de Primera Clase en la Exposición Nacional de Bellas Artes, celebrada en Madrid el año siguiente. La obra ganadora fue adquirida por el Estado por 4.500 pesetas y se decidió enviarla a París con motivo de la Exposición Universal de 1878. Para su realización, Bellver se inspiró en un fragmento del Canto I del poema narrativo de John Milton, El Paraiso perdido, tal y como consta en el catalogo de la Exposición.


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“Por su orgullo cae arrojado del cielo con toda su hueste de ángeles rebeldes para no volver a él jamás. Agita en derredor sus miradas, y blasfemo las fija en el empíreo, reflejándose en ellas el dolor más hondo, la consternación más grande, la soberbia más funesta y el odio más obstinado” 
(John Milton – El Paraiso perdido, Canto I)

Antes de su regreso de París, el Estado español, propietario de la escultura en yeso, decidió pasar la obra  a bronce, para lo que se tuvo que llegar a un acuerdo con el escultor, que deseaba realizar la obra en Roma. El coste de la operación fue de 10.000 pesetas de las de entonces.  En cuanto al modelo en yeso, fue destruido tras la fundición. El Ángel Caído pasó a partir de ese momento a formar parte de la colección del Museo Nacional del Prado. En octubre de 1879  se propuso a la Dirección General de Instrucción Pública que la obra fuera instalada al aire libre. 

                        
El Retiro 15                                             El Retiro 17


“La estatua del Ángel Caído, por lo atrevido de su composición, por su original actitud y también por la materia en que ha sido fundida, tal vez no produzca todo el efecto apetecido, encerrada cual está en los estrechos límites de una sala, mientras que colocada en un sitio público, al aire libre con más espacio y horizonte, luciría ventajosamente el mérito de tan bella creación, sirviendo al mismo tiempo de ornato e iniciando de este modo al público en la contemplación de los buenos modelos del arte plástico que tan poderosamente contribuye a su cultura”


                                    El Retiro (40)


Para sorpresa de propios y extraños la petición fue aceptada, pese a tratarse de una representación de Lucifer, y la obra se cedió al Ayuntamiento de Madrid para su instalación en los Jardines del Buen Retiro. En mayo de 1880 se encargó al arquitecto Francisco Jareño y Alarcón, que diseñará un pedestal sobre el que se apoyaría la obra de Bellver. Fue realizado en granito, bronce y piedra, adoptando la estructura de una fuente con un amplio pilón de forma ochavada con unas dimensiones aproximadas de 10 metros de largo por 10 de ancho, sobre el que se apoya el Ángel Caído con sus 2,65 metros de altura. 

           
                                El Retiro 6 El Retiro 7

Presenta la forma de una pirámide truncada, de planta octogonal, y en cada uno de sus lados se pueden ver unas máscaras fundidas en bronce, que representan a diablos que sujetan con sus manos lagartos, sierpes y delfines. Tres surtidores en cada una de ellas arrojan agua en el pilón de la fuente. Sobre dicha base se sitúan otros tres cuerpos, el último de ellos formado por tres escalones circulares, sobre el que descansa la escultura del Ángel Caído que remata el monumento.


Detalle del Monumento del Ángel Caído Detalle del Monumento del Ángel Caído

En cuanto a la figura de Lucifer, este se nos presenta a la vista con la cabeza mirando hacia el Cielo, de donde ha sido expulsado por el mismísimo Dios contra el que oso rebelarse. Le vemos con las alas desplegadas y su hermoso cuerpo contorsionado, con el brazo izquierdo sobre su frente parece querer protegerse de la ira divina y su boca esta abierta en un dramático y expresivo gesto de espanto e incredulidad ante el tremendo castigo impuesto por Dios. Su brazo derecho y sus piernas ya son presa de las serpientes que han de arrastrarlo hasta los abismos mas profundos, donde permanecerá por toda la eternidad. Un castigo a todas luces excesivo.


Gracias a todos  los que han tomado parte en esta entrada.


20 de mayo de 2015

El gusto moderno:Art déco en París, 1910-1935


Exposición en Madrid.

Del 26 marzo  28 junio 2015. Fundación Juan March

Jean Dunand. Madame Agnès, 1927. Cortesía Galerie Michel Giraud, París

Jean Dunand. Madame Agnès, 1927.
Cortesía Galerie Michel Giraud, París

La exposición El gusto moderno. Art déco en París, 1910-1935 quiere ofrecer la oportunidad de conocer, juzgar y disfrutar del que ha sido llamado "el último estilo total" de la historia: el difícilmente definible art déco. Ésta es la primera muestra que se le dedica en España y también la primera en celebrarse fuera de un museo generalista o de artes decorativas, en una institución con un programa de exposiciones centrado fundamentalmente en el arte moderno.



Jan & Joël Martel. Maqueta del Árbol cubista para la Exposicion Internacional de París 1925. Colección F. Langer Martel
 Jan & Joël Martel. Maqueta del Árbol cubista para la Exposición Internacional de París, 1925. 
Colección F. Langer Martel

La muestra no es –y al mismo tiempo sí es– una exposición "de" artes decorativas. Cuenta con sobresalientes ejemplos de piezas relacionadas con aquellas, pero ha sido muy precisamente concebida en abierto desafío a la ya tradicional separación –tan estricta como demasiado fácil– entre las bellas artes y las artes decorativas o aplicadas, típica de nuestra conciencia estética. La exposición quiere impugnar la casi total ausencia del art déco en la historia del arte moderno y también, -como ha ocurrido en algunos casos ejemplares a partir del revivaldéco que se produjo a partir de los años setenta– no solo la obvia belleza del art déco, sino el interés y la complejidad cultural y artística de su peculiar carácter moderno.


Dibujo de una cena en un transatlántico

Lo que conocemos como art déco fue un estilo alternativo a la vanguardia: significó una modernidad más pragmática y ornamental que utópica y funcionalista y acabó convirtiéndose en el gran estilo del deseo y el gusto modernos, tan característicos de las sociedades occidentales y del capitalismo de las primeras décadas siglo XX.





El gusto moderno. Art déco en París, 1910-1935 se organiza en ocho secciones, cronológicas y temáticas, a través de las que se narra un fenómeno tan fascinante como poco conocido. Con más de trescientas cincuenta piezas de pintura, escultura, mobiliario, moda, joyería, perfumería, cine, arquitectura, vidrio, cerámica, laca y orfebrería, además de tejidos, encuadernaciones, fotografías, dibujos, planos, maquetas, carteles publicitarios y revistas procedentes de más de cincuenta colecciones públicas y privadas de Europa y Estados Unidos, la exposición testimonia el aire de un tiempo tan difícil de captar como presente en nuestra cultura contemporánea.


Espacio dedicado al cubismo.

El estilo art déco comenzó en París alrededor de 1910 como una reacción contra el Art Nouveau. Sus seguidores continuaron con la pretensión moderna de crear lo nuevo pero, al mismo tiempo, mostraron una excelente capacidad de asimilar una gran variedad y disparidad de fuentes e influencias: Egipto, la Grecia arcaica, África, México, Japón, China y los movimientos de vanguardia de los primeros diez años del siglo XX.



18 de mayo de 2015

JAMES ENSOR, PREDECESOR DEL EXPRESIONISMO

 PINTÓ A UNA SOCIEDAD HIPÓCRITA, DE CARAS FALSAS.

Intriga - 1911

El Expresionismo es una corriente artística que busca la expresión de los sentimientos y las emociones del autor más que la representación de la realidad objetiva. que generalmente destaca el lado pesimista de la vida generado por las circunstancias históricas del momento. La cara oculta de la modernización, la alineación, el aislamiento, la masificación, se hizo patente en las grandes ciudades y los artistas, creyeron que debían captar los sentimientos más íntimos del ser humano. La angustia existencial es el principal motor de su estética.


Buscaban representar las emociones sin preocuparse de la realidad externa, sino de la naturaleza interna y de las impresiones que despierta en el observador el impacto emocional del espectador distorsionando y exagerando los temas. La fuerza psicológica y expresiva se plasma a través de los colores fuertes y puros, las formas retorcidas y la composición agresiva. No importa ni la luz ni la perspectiva, que se altera intencionadamente.

El Expresionismo se inicia con un periodo preliminar representado por el belgaEnsor y el noruego Munch.



Hoy nos dedicaremos a Ensor, considerado uno de los precursores de los movimientos expresionistas. Su obra, caracterizada por presentar un mundo lleno de personajes grotescos, fue muy admirada tanto por los expresionistas alemanes como por los surrealistas.


James Ensor (1860-1949), pintor belga (Ostende), Flamenco. De una personalidad muy intensa
Ensor pinta desfiles fantasmales de personajes enmascarados y caricaturescos. La máscara se convierte en la expresión de lo amenazador y lo desconocido que refleja la ironía sobre la condición humana. 




La muerte y las máscaras - 1897
Los Músicos terribles o los músicos trágicos - 1891

Se supone que en 1887 viajó por primera vez a Londres, donde debió ver las obras de William Turner, que acabarían por determinar su interés por la luz. 

A partir de la década de 1880 sus obras comenzaron a poblarse de seres extraños, esqueletos y personajes enmascarados, que en muchas ocasiones se convertían de este modo en una sátira social.

Dueño de un estilo personal e irrepetible y maestro en el dominio de los cromatismos y la luz, sus pinceladas de extrema rudeza, vehemencia y brusquedad muestran una agresividad y violencia inusitada en sus lienzos.



Cocineros peligrosos - 1896


Autorretrato con máscaras - 1889


En la época que vivió, la burguesía formaba una sociedad hipócrita, una sociedad con caras falsas y expresiones traidoras. 

Después llegaría la 1ª guerra mundial y se desinflaría la burbuja idealista en la que Europa estaba metida. Ensor, como visionario que fue, captó a aquellas gentes absorbidas por el "aparentar", la vida viciosa de las ciudades y la mediocridad de gentes con dinero (o no tanto) y sin educación.


El asombro de la máscara - 1889

Esqueletos peleando sobre un hombre ahorcado - 1891

James Ensor es el pintor de los falsos, los mentirosos y los que ocultan la verdad de quiénes son, con una máscara y tapándose la cara.


Máscaras extrañas - 1892


Pierrot desesperado - 1910


Acechado por mis diablos - 1895

Azoteas de Ostende - 1901 

El Banquete del hambre - 1915


El pintor de esqueletos - 1896


Espejo con esqueleto en rojo - 1900

Figura rebelde - 1890

Insectos raros - 1888

La caída de los ángeles rebeldes - 1889


Los malvados doctores - 1892

Mi difunta madre - 1915 


Paseo sentimental - 1915


Ninfas - 1926


Abducción de Andrómeda - 1925 


Bodegón con libro de Jean Teugels - 1938


Autorretrato con su diablo soplándole en la nuca - 1934 


Los fumadores cómicos - 1920 

Víctima de una profunda depresión nerviosa, es a partir de 1900 cuando reduce considerablemente su actividad. 

Al final de su vida se sintió muy atraído por la música. Compuso algunas piezas, creó coreografías y colaboró en la puesta en escena de obras de ballet.


James Ensor en su estudio - 1899

Fuentes:
Entrada tomada de El rincón de mis desvarios, un precioso blog de arte que os invito a visitar.

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