29 de septiembre de 2020

 

Danny Lyon siempre se vio a sí mismo más como un periodista que como un fotógrafo. Realizó sus estudios en Chicago y es allí donde empieza su etapa de activismo, y sobre ese espíritu activista, avivado con los apasionantes acontecimientos que marcaron la década de los 60 en Estados Unidos, empieza a realizar sus fotolibros, compendios de vivencias narradas a través de fotografías y textos que materializan el espíritu de Danny Lyon, sus emociones más latentes y sus reflexiones más profundas.

En la Fundación ICO de Madrid se exponen las fotos que se incluyen en uno de esos fotolibros, “La destrución del Bajo Manhattan”, en el que se concentran las fotos realizadas entre los años 66 y 67 que documentarían la transformación de importantes zonas de la mítica ciudad de Nueva York, un proyecto de urbanismo que implicaría un proceso de demolición de 24 hectáreas del viejo barrio para levantar una zona comercial, en la que entre otras cosas, se construyó el Word Trade Center.


Plano del Bajo Manhattan. Las zonas marcadas en amarillo constituyen esas áreas de demolición.

En la exposición cada fotografía lleva asociado un número que correspondería a la página que ocuparía dicha foto en el fotolibro de Danny Lyon en un intento por ordenar la historia tal y como lo haría el autor, convirtiendo la muestra no sólo en una serie de fotografías sino en una narración, la historia de una parte de la ciudad que desaparece. De esta forma, a través de las fotos de y de fragmentos escritos, Danny Lyon quiere mostrar su sensibilización hacia esa ciudad, añadiendo al relato grandes dosis de nostalgia, que se expresa a través de sus fotos de edificios abandonados, realizadas tanto en el interior como en el exterior de los mismos, y de todas aquellas personas que de alguna u otra forma fueron parte de ese proceso de transformación, trabajadores de la construcción, vecinos, operarios... los últimos habitantes de esa parte de la ciudad, personas anónimas a los que él da visibilidad.

Ese sentimiento de nostalgia se puede captar en muchas de las fotos, como las de edificios o calles abandonadas, en las que se advierte una tremenda soledad.


Calle Beekman 80 y 82, 1967


Calle Washington. Vista hacia el norte desde la calle Chambers. 1967


Calle Beekman, domingo por la mañana. Ginco, Tonto, Frankie, John Jr. y Nelson tras explorar los edificios, 1967


Hotel Susquehanna, habitación de la tercera planta con hierba, 1967


Operario de demolición, 1967

Como he mencionado antes, Danny Lyon se veía a sí mismo como un periodista, un narrador de hechos y de acontecimientos a través de sus fotos, y a pesar de la extraña belleza que estas transmiten, en ellas prima lo auténtico, la falta de artificio, para ello Danny Lyon no tocaba ni modificaba nada de los lugares que fotografiaba, no manipulaba la realidad para crear escenarios en favor de un efectismo mayor, se limitaba a captar imágenes de lugares y personas con honestidad para captar el espíritu de una parte de esa mítica ciudad y de aquellos que pasaban por ella.


Vista hacia el sur desde el número 100 de la calle Gold, 1967


Escrito por Sara Fernández para este espacio.


https://www.fundacionico.es/exposiciones/danny-lyon-la-destruccion-del-bajo-manhattan/



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