Entre las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del siglo XX, en casi todos los países con un cierto grado de desarrollo industrial, se puso de manifiesto en el arte un ansia de romper con los estilos del pasado.
Fue un momento agitado y complejo, en el que la búsqueda de lo nuevo convivía con la permanencia del pasado: rechazo de la máquina y aceptación de nuevas tecnologías (que exploraban o anticipaban el futuro); agitación social y anarquismo a la par que consolidación de los valores de la cultura burguesa... Además la crisis arte-sociedad se evidencia, siendo la característica que conlleva la vanguardia.
En la imagen posterior una preciosa obra del pintor fovista Van Donguen, que acompaña a las de Matisse en la exposición de Caixa Forum. La obra anterior pertenece a Macke, pintor alemán que supo integrar en su pintura aquellos elementos que más le interesaban de las vanguardias.
El Manifiesto de los pintores futuristas (Milán,11/2/1910) refleja el carácter más típico vanguardista en general, pero también aparecen claramente explícitos la euforia, el desafío, la provocación y, frente a los valores establecidos, la originalidad y la innovación, así como una significativa fe en el progreso, fe en el avance y transformación de la Humanidad hacia una situación, supuestamente, mejor, que está en la base del concepto de vanguardia.
Henri Matisse refleja en su obra su concepción totalmente innovadora del color, su reformulación crítica del cuadro como pura superficie pictórica y también una manera de expresar la ruptura con las normas establecidas y la búsqueda de una nueva forma de ver y representar el mundo. Su estilo distintivo y su enfoque innovador lo han establecido como uno de los artistas más influyentes del siglo XX, y su legado sigue siendo una fuente de inspiración para artistas y amantes del arte en la actualidad
Uso audaz del color: Sus pinturas a menudo presentan colores intensos y contrastantes que crean una sensación de energía y vitalidad. Este enfoque en el color es una de las características más distintivas de su obra y lo establece como uno de los maestros del uso del color en la historia del arte.
Formas simplificadas: Matisse también era conocido por su enfoque en la simplificación de las formas. A menudo representaba figuras y objetos con formas geométricas simples, reduciendo la realidad a sus elementos básicos. Esta simplificación de las formas le permitía crear composiciones dinámicas y expresivas.
Expresión de la emoción: Otra característica destacada en las obras de Matisse es su habilidad para expresar emociones a través de su arte. Sus pinturas transmiten una sensación de alegría, armonía y vitalidad, incluso cuando representan temas cotidianos. Matisse creía en el poder del arte para transmitir emociones y su obra refleja esta creencia.
Experimentación con la composición: Matisse era un innovador en términos de composición. Experimentaba con la disposición de formas y colores en el lienzo, creando composiciones dinámicas y equilibradas. Su enfoque en la composición le permitía crear obras que eran visualmente impactantes y que desafiaban las convenciones artísticas de su época.
La exposición que podemos ver en CaixaForum, la forman una amplia selección de obras procedentes en su mayoría del Centro Pompidou, donde las piezas de Matisse se presentan con las de otros artistas contemporáneos y posteriores en los que él influyó. Se divide en ocho ámbitos que muestran su trayectoria y evolución, desde los fauves alemanes y los neoprimitivistas rusos hasta la pintura estadounidense a partir de la década de 1940.












