10 de mayo de 2026

Hammershøi. El ojo que escucha.

  Del 17 de febrero al 31 de mayo de 2026. el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza presenta la primera retrospectiva en España dedicada al artista danés Vilhelm Hammershøi (1864-1916), que hasta ahora sólo se había  podido ver  en contadas ocasiones, por lo que, a través de casi un centenar de obras, se ofrece  una amplia y completa visión de su trabajo.  Más de cien años después de la muerte del pintor, que alcanzó un éxito considerable, pero no abrumador, en vida, por sus interiores fríos y silenciosos, sus obras todavía atraen e inquietan al espectador moderno. Abajo están Tres mujeres jóvenes, que son su mujer (en el centro), su hermana Ana (derecha) y su cuñada (izquierda). Porque él, además de su casa solía pintar a sus familiares y a quien tenía cerca. 


 Ver sus cuadros en el Museo Thyssen permite relacionarlos con los maestros del pasado, como los holandeses del siglo XVII, y las grandes figuras del siglo XIX y XX. Sin duda su obra nos hace pensar en Vermeer y en esa mirada hacia los interiores de las casas en las que las mujeres leían una carta, cosían, colocaban un plato en la mesa. El trazo es mucho más relajado, hay mucha más ambigüedad, pero esa mirada minuciosa a la intimidad es la misma.


El subtítulo de la muestra, “El ojo que escucha”, remite a la relación metafórica entre su pintura, el silencio y la aparente calma que transmite, y el interés del artista por la música. La exposición aborda este y otros temas que recorren su obra, como el papel de su mujer Ida Ilsted en su proceso creativo, la progresiva depuración de los interiores domésticos y sus paralelismos con el tratamiento de las arquitecturas y paisajes, y su representación como pintor en los últimos años de su vida. 





Hammershøi no buscaba contar historias evidentes. Sus cuadros transmiten calma, espera y recogimientoLos espacios parecen suspendidos en el tiempo, como si el mundo se hubiera detenido durante unos segundos. Por eso muchos lo llaman el pintor del silencio. o quizás de la música del silencio. 


Toda una sala está dedicada a Ida con retratos como el de su luna de miel en París en 1892, una ciudad que a ella le sorprendió muchísimo, y otros tantos en los que aparece haciendo determinadas labores. Pero siempre con calma, con tranquilidad, sin estrés.

                                             


Observamos que las obras de Hammershøi se caracterizan por una paleta de colores limitada, compuesta principalmente por grises, blancos y tonos terrosos, y una composición minimalista que transmite una sensación de quietud e introspección. A menudo, sus cuadros representan entornos desnudos, suavemente iluminados, con figuras femeninas de espaldas, inmersas en actividades cotidianas o simplemente contemplando. Esta elección estilística confiere a sus obras una atmósfera suspendida, casi onírica, que invita al espectador a la reflexión silenciosa. Nada distrae la mirada: el espacio, la luz y el silencio son los verdaderos protagonistas.


Tuvo éxito en vida, pero después caería en el mayor de los olvidos, al no conectar con las vanguardias. Sin embargo, desde hace unos años está tomando una increíble relevancia. Sus cuadros ahora sí están dando con la tecla de los tiempos y en Dinamarca es una figura que encabeza las ventas de arte.



Fuentes:

museothyssen.org/exposiciones/hammershoi-ojo-que-escucha

Eva Liebana: Traductora de En un lugar del mundo, de varios autores. fue Directora del Departamento de Danés en la Escuela Oficial de Idiomas.

Profesora: 

Sara Fernández: Licenciada en Historia del Arte por la UCM

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