23 de diciembre de 2019

Museo Manuel Benedito en Madrid

Manuel Benedito y Vives (Valencia 1875- Madrid 1963) prolongó la tradición de la escuela valenciana del siglo XIX hasta muy avanzado el siglo siguiente.

 Paisaje de Venecia.

Se matriculó en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos en Valencia. En el año 1894 entró en el taller deJoaquín Sorolla, y en 1896 viajó a Madrid con su maestro, donde realizó ilustraciones para La revista moderna y Blanco y Negro.


Fue pensionado de 1900 a 1904 en la Academia Española de Bellas Artes de Roma, a cuyos requerimientos produjo varias pinturas de tema histórico, una de las cuales (El Infierno de Dante) recibió la Primera Medalla en la Exposición Nacional de 1904.
Viajó por Francia, Belgica y Holanda, y en 1909 se instaló en Volendam.
Entre sus exposiciones individuales destacan las celebradas en la Sala Amaré en 1907, y en los Salones de Blanco y Negro en 1910. 
Cultivó el retrato (como el de Jacinto Benavente y la mayor parte de la burguesía y la aristocracia  madrileña), el bodegón, los tipos locales, como la gitana; y los paisajes.

Retrato de Jacinto Benavente.



La gitana.

Paisaje

En 1918 fue nombrado Académico en 1923 de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (Madrid) y posteriormente de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos (Valencia), ejerció como profesor de colorido y composición en la Escuela de San Fernando, sustituyendo a su maestro Sorolla. Posteriormente fue nombrado Director de la Escuela.
En 1925 es nombrado miembro Correspondiente de la Hispanic Society of America de Nueva York, vocal correspondiente de la Academia Nacional de Bellas Artes de Lisboa, y en 1941 presidente del Patronato del Museo Sorolla y presidente de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles durante el periodo de 1955 a 1964.
En su madurez fue cuando se volcó en el retrato; para él posaron Alfonso XIII y Concha Piquer. Dentro de su buen nivel de calidad, son efigies convencionales, no muy originales. 

Retrato de Alfonso XIII.

Cleo de Merode.

Falleció en Madrid, siendo enterrado en Valencia, y con sus obras se fundó la Casa-Museo Benedito en Madrid. 

Aunque su  aprendizaje con Sorolla pueda sugerir lo contrario, Benedito se mantuvo fiel a un estilo realista sobrio, de gamas más bien oscuras, bastante alejado del luminismo valenciano.En algunas obras tempranas se aproxima a la España negra de Zuluaga y Solana, aunque habitualmente se mantiene en una corrección estética de fácil salida comercial. Trata temas costumbristas con notable  técnica, aunque eludiendo los aspectos más ásperos.
El moro.

Marina
La Gavilana.

http://loscordonesquemeatocadadia.com/es/2018/02/10/casa-museo-de-manuel-benedito/

http://fundacionmanuelbenedito.com/

Casa Museo de Manuel Benedito: Juan Bravo 4, Madrid.

15 de diciembre de 2019


Joyas de diseño
de 
Sara Fernández

De la colección, "Origami". Alfileres inspirados en ese antiguo arte japonés, pero sustituyendo el papel utilizado en aquel, por una chapa de latón, y buscando diferentes formas mediante el  plegado del metal. Baño de oro.

Anillos Garabato. Hilo de  latón chapado en oro, trabajados y diseñados uno a uno.

Anillos Garabato. Hilo de plata, diseñados individualmente. Todos son diferentes. 

Pendientes Sombra. Hilo de plata texturado.


 Pulsera Garabato. Hilo de plata, trabajado a mano. 

Pendientes de hilo de Plata. Colección Garabato.

Pulsera Garabato. De cobre, bañada en oro rosa.



Alfileres de la Colección Animalario. Latón bañado en oro amarillo.



Curriculum 

Sara Fernández Carramiñana, creadora de la firma La Avispa: Inquieta, apasionada, vital y muy curiosa. Esa curiosidad, relacionada sobre todo con lo creativo, le llevó a estudiar Diseño de Joyería y Orfebrería en la Escuela de Arte 3 de Madrid después de terminar Historia del Arte en la Universidad Complutense de Madrid.

Desde hace años elabora sus propias piezas, todas ellas están diseñadas y elaboradas a mano. Utiliza una gran variedad de materiales, diferentes metales ( plata, oro, latón...), piedras naturales, maderas, metacrilatos... Y nunca de deja de buscar, de mirar, de investigar y de aprender nuevas técnicas, procesos, y materiales que aplica a todos sus objetos.

Desde 2006 se expone en Tíltide las piezas de joyería y bisutería que ha ido elaborando durante los últimos años. La mayoría de ellas están pensadas para mujer, se componen de una base de metal, adornado con gemas o cuentas de cristal que aportan color y luminosidad a las piezas, y todas ellas forman un conjunto de elementos sencillos pero atractivos.

También es integrante del Grupo Artístico “La Avispa Verde”, ha presentado su primera exposición: "La atracción del Vintage” que se realizó en diciembre de 2010 en este mismo espacio y que posteriormente ha sido llevada a otras galerías como “ Artefacto” en Carboneras ( Almería). También "A escena", la segunda exposición de  La Avispa Verde, en Madrid, 2014  y "Quimera" en 2018. Recientemente estuvo expuesta en el singular espacio Blow Dry Bar, en el barrio de Chueca.

Estudio: Fernando el Católico28, Madrid.

http://joyeriasaralavispa.blogspot.com.es/
http://tiltide.blogspot.com.es/2011/09/sara-fernandez.html
https://www.facebook.com/joyeriasaralavispa?fref=tl_fr_box 
https://www.instagram.com/saralavispa/




10 de diciembre de 2019

Benito Pérez Galdós en la Biblioteca Nacional.


La principal aportación de Benito Pérez Galdós (Las Palmas, 1843-Madrid, 1920) a la cultura española fue inventar una imagen moderna del ser humano, que superaba la forjada a base de los arquetipos mentales y dualidades predominantes desde el Renacimiento: razón y corazón, mente y emociones, espíritu y cuerpo. Estos contrastes habían determinado los vaivenes de un campo intelectual colonizado por esa ideología que hizo prevalecer la superioridad del espíritu (lo noble) sobre el cuerpo (lo innoble) y contribuyó al desequilibrio, personal y colectivo, de la sociedad española. Pérez Galdós ofreció en sus obras literarias un modelo de ser humano real, verdadero, en sintonía con su contemporaneidad, que a la vez no renunció a la herencia literaria del siglo de Oro y muy especialmente a la del universal personaje cervantino, don Quijote de la Mancha, cuyo poder de imaginación podía doblegar las preocupaciones materiales. Sus quijotes decimonónicos ya no serán hidalgos, sino abogados, empleados, médicos, comerciantes, profesores, maestros, y mujeres admirables.
Las distintas salas de “Benito Pérez Galdós. La verdad humana” dan cuenta de un mundo en transformación que va forjando la polifacética personalidad del escritor canario que con sus obras y aportaciones públicas incidirá, a su vez, en una nueva manera de entender la realidad moderna. Los espacios íntimos, la luz de los exteriores, la naturaleza, las tertulias, los trabajos y las publicaciones galdosianas se irán desgranando en salas donde tendremos la oportunidad de familiarizarnos con el árbol genealógico de Pérez Galdós; sus primeros años en Canarias; el primer amor; sus aficiones pictóricas; la llegada a Madrid y el aprendizaje en el Ateneo; el magisterio de Giner de los Ríos; su experiencia como periodista; la influencia que sobre él ejercieron las lecturas de Balzac, Dickens o Mesonero Romanos; su primeras novelas y su evolución como escritor hacia estilos cada vez más personales y versátiles; sus amistades con Menéndez Pelayo, Clarín y Pereda; su perfil de hombre político y su deriva hacia el republicanismo; los amores con doña Emilia Pardo-Bazán y con la madre de su única hija; su papel como renovador del teatro español; la gran despedida nacional que se le dispensó tras su muerte; y el posterior silenciamiento de una figura magna de nuestras letras que, actualmente, vuelve a ser revisitada por escritores y escritoras actuales muy relevantes…. Todo ello para trazar el retrato de los rostros de un escritor, un intelectual, un ser humano inquieto y lúcido, que vivió las ideas para reinventar las vidas.
En la exposición se exhibirán más de doscientas obras. Manuscritos, libros impresos, esculturas, grabados y lienzos de las colecciones de la BNE y de otras entidades españolas.
Comisarios: Germán Gullón Palacio y Marta Sanz Pastor.


«Imagen de la vida es la Novela, y el arte de componerla estriba en reproducir los caracteres humanos, las pasiones, las debilidades, lo grande y lo pequeño, las almas y las fisonomías, todo lo espiritual y lo físico que nos constituye y nos rodea, y el lenguaje, que es la marca de raza, y las viviendas, que son el signo de familia, y la vestidura, que diseña los últimos trazos externos de la personalidad: todo esto sin olvidar que debe existir perfecto fiel de balanza entre la exactitud y la belleza de la reproducción...».
Benito Pérez Galdós
«La sociedad presente como materia novelable».
Discurso ante la Real Academia Española, con motivo de su recepción, 1897.

2 de diciembre de 2019

En la Casa de México en Madrid

Hasta febrero de 2020.

La Casa de México cumple un año desde su instalación  en Madrid, y lo celebra con una exposición dedicada a Diego Rivera, uno de los mayores representantes de la pintura moderna mexicana: Diego Rivera. Artista universal.

A través de 20 pinturas, la muestra repasa las principales temáticas y estilos por los que transitó el artista, desde sus primeros paisajes de corte más académico a la experimentación del cubismo; la variedad y evolución de sus retratos; y, finalmente, la pintura muralista por la que sería mundialmente reconocido




Este recorrido a través de su obra permite también un acercamiento a lo que fue su vida, inseparable del acto de pintar. A los tres años, su padre detectó en él un talento y predisposición naturales para la pintura y a los once, pese a no tener aún la edad reglamentaria, comenzó a asistir a la clase nocturna de Dibujo Copiado de Estampa en la Academia de San Carlos en Ciudad de México, donde la familia Rivera se había trasladado en 1892 desde su Guanajuato natal. Allí recibiría la influencia de las vanguardias europeas a través de maestros españoles e italianos afincados en México, siendo el catalán Antonio Fabrés, gran impulsor de la pintura al aire libre, uno de los que más influyera en Rivera.


Pese a su gran valía y a ser uno de los mejores alumnos de la Academia, el joven Diego no logró la beca de estudios en Europa, que recayó en Roberto Montenegro, lo que en un principio minó su ánimo. Su suerte cambiaría, no obstante, gracias a Teodoro A. Dehesa, gobernador del estado de Veracruz, quien al ver las obras de Rivera decidió becarlo personalmente para que pudiera llevar a cabo ese ansiado viaje de formación a Europa. 


Después de su estancia europea—de 1909 a 1921—su regreso a México, Rivera articuló el muralismo mexicano  primera vanguardia americana en la que el campesino se convierte en héroe de la historia. Los más de 8,000 metros cuadrados de pintura mural son—al día de hoy—referente de nuestra identidad nacional. En ellos plasmó temas sociales e históricos logrando una epopeya del pueblo mexicano; combinó con maestría el dibujo, la perspectiva y el color, obteniendo efectos de gran impacto y belleza.


Más de medio siglo después, el gobernador Agustín Acosta Lagunes, consciente de la importancia de Rivera, decidió ampliar esta colección del estado, adquiriendo otra veintena de trabajos clave dentro de su producción.





Sobresalen en esta exposición tres obras en las que el artista representó a mujeres relevantes en su vida: el retrato de su madre que realizó cuando aún era estudiante en la Academia de San Carlos, el retrato de estilo simbolista de Angelina Beloff, quien fuera su primera esposa y madre de su primer hijo, así como el retrato de tintes expresionistas de Lupe Marín, segunda esposa y madre de sus dos hijas.



https://www.casademexico.es/exposicion/diego-rivera-artista-universal/
http://masdearte.com/diego-rivera-el-artista-universal

Visita de Títide a la exposición:







17 de noviembre de 2019

Boldini y la pintura española del siglo XIX.

 FUNDACION MAPFRE
Hasta el 12 de enero de 2020
La exposición muestra por primera vez en España la obra del pintor Giovanni Boldini (Ferrara, 1842 - París, 1931), el más importante y prolífico de los artistas italianos que viven en París en la segunda mitad del siglo XIX; También se han reunido piezas de algunos de los pintores españoles que se encontraban en la capital francesa durante el mismo período, y que mantienen a través de su obra, un diálogo con la pintura del ferrarés.

Nacido en Ferrara en 1842, el pintor Giovanni Boldini se convirtió en uno de los más importantes retratistas italianos en el cambio de siglo. Instalado en París desde 1871, fue conocido como uno de los primeros pintores de Montmartre, aquel barrio que pronto sería espacio de encuentro de gran parte de la bohemia nacional e internacional. Influido a su llegada a la capital francesa por la obra de Meissioner y Fortuny, a quien no llegaría a conocer personalmente debido a la prematura muerte del español, Boldini mantuvo un estilo único a lo largo de toda su vida, basado en la intuición del instante y el movimiento, reflejado con rápidas pinceladas, pero sin perder nunca de vista la figura y la expresión del retratado.
Junto a la obra del pintor ferrarés se han incluido piezas de algunos de los pintores españoles residentes en el París de entonces y cuyas obras mantuvieron, de forma más o menos explícita, un diálogo con la del ferrarés. La influencia de Mariano Fortuny y las escenas de carácter dieciochesco sobre la pintura de Boldini es una las conexiones, pero no la única: El gusto por la pintura de género con escenas amables y anecdóticas, el interés por el discurrir de la ciudad moderna, el disfrute del paisaje y sobre todo las ideas compartidas sobre la renovación del género del retrato, son los aspectos que hacen que la pintura de unos y otros camine de la mano en este cambio de siglo.
A medio camino entre la tradición y la innovación, las 124 obras seleccionadas para la exposición, transmiten, de forma certera, todo el espíritu de una época.
Las obras de Giovanni Boldini junto con las de Mariano Fortuny, Eduardo Zamacois o Raimundo de Madrazo, por citar solo algunos nombres, expresan un tiempo que «ya fue» pero que, sin embargo, nos resulta tremendamente familiar, quizá porque más que una «circunstancia concreta» reflejan el espíritu de toda una época. 
Boldini y la influencia de Mariano Fortuny y Marsal: a su llegada a París en 1871, tras haber trabajado junto a los Macchiaioli en sus primeros años florentinos, Boldini se dedica a los «cuadros a la moda», que, de inspiración fortunianan, hacen las delicias de coleccionistas y marchantes. Se trata de «cuadritos» de mediano o pequeño formato, a menudo de espíritu dieciochesco, que narran historias sencillas y anecdóticas fácilmente comprensibles para el público, que los colecciona con profusión. Raimundo de Madrazo recoge en París, el testigo de este tipo de escenas tras la marcha de Fortuny a Roma y Boldini entra pronto en contacto con el pintor español y su círculo, como se puede apreciar en El mantón rojo, del propio Boldini, o en algunas de las escenas de calle del catalán Román Ribera, que en época reciente han sido incluso confundidas con las del pintor italiano. 
Los pintores españoles afincados en París: entre las décadas de 1860 y 1870, la ciudad de París comienza a desplazar en importancia a Roma como «la capital del arte». Los pintores españoles que buscaban emular a los ya académicos llegan a la capital con la intención de entrar en la École des Beaux-Arts, con la esperanza de poder ver algún día sus obras colgadas en el Salón oficial, como las de sus maestros. Raimundo de Madrazo se instala en la capital francesa en 1855 y Eduardo Zamacois, en 1860. Tanto Zamacois como Mariano Fortuny son conocidos por sus pequeños cuadros preciosistas, los denominados tableautins, que hacen las delicias de la burguesía, y los pintores españoles tratan, en gran medida, de responder a las necesidades de este gusto burgués. La temática de estas pequeñas obras procede en buena parte de Meissonier, de quien Zamacois era discípulo, así como de la pintura holandesa y flamenca del siglo XVII.
El retrato de la Belle Époque: junto con John Singer Sargent, James Abbott McNeill Whistler y los más jóvenes Joaquín Sorolla e Ignacio Zuloaga, Giovanni Boldini se convirtió en una de las figuras más importantes entre los denominados «retratistas mundanos». Lo que comparten todos estos artistas especializados en lo que se conoce como «retrato elegante» fueron sus ideas en torno a la renovación del género: la necesidad de dejar atrás representaciones estereotipadas («retrato de aparato») para dar entrada a la espontaneidad, la idea de movimiento y la aproximación psicológica hacia el retratado. Encontramos estos rasgos compartidos en retratos como La parisiense de Ramón Casas, Clotilde García del Castillo de Joaquín Sorolla y el retrato de Boldini al pintor Whistler, por citar solo algunos. Aunque, sin duda, es el retrato del pintor italiano a la bailarina Cléo de Mérode, realizado con pinceladas cada vez más libres y dinámicas, el que mejor muestra la modernización de un género que, por su propia naturaleza, estaba íntimamente ligado al pasado. El ferrarés, junto con los pintores anteriormente citados, erigió una galería de retratos a medio camino entre la tradición y la innovación que transmite de forma certera el espíritu de una sociedad, mundana, y de un mundo, decadente, que finalizará con la Primera Guerra Mundial.
https://www.fundacionmapfre.org
















Las obras que forman parte de esta exposición: de Boldini fundamentalmente, al que pertenecen todas las imaenes anteriores; pero también de Fortuny, Madrazo o Benedito,  reflejan un tiempo pasado, pero que nos resulta, en muchas ocasiones, cercano y familiar, porque refleja el espíritu de una época cercana, de la que todavía tenemos  recuerdo. 


Retrato pintado por Manauel Benedito. 


15 de noviembre de 2019

Inauguración en TILTIDE: "De brillos maderas y otras imaginaciones".

La Galeria de Arte TILTIDE presentó ayer la obra de cinco excelentes artistas 

PILAR CARPIO
PEDRO BETANCOURT
ERNESTO PEDALINO
SARA LA AVISPA
JOSÉ LUIS FERNÁNDEZ

Agradecemos la colaboración y cariño de los numerosísimos asistentes  que participaron en el evento,  demostrando su  admiración por estos artistas y su deseo de acompañarles en un día tan especial. Fue una celebración magnífica y entrañable, de la que nos sentimos muy orgullosos.

Unas vistas de la galería momentos antes de empezar la inauguración.

Escultura de Pilar Carpio   y obra de Ernesto Pedalino.

En pared la obra de Pedro Betancourt y en el expositor la joyería de Sara La Avispa.

Magníficas piezas de Pilar Carpio.

Pilar Carpio con Sara La Avispa  y conmigo.
.
Pilar con Sara y José Luis Fernández, cuyas acuarelas forman parte de la exposición.
Junto a Julia Saez Angulo, crítica de Arte.

Los artistas Pilar Carpio y  Pedro Betancourt.

Pilar Carpio ante su obra.










                                       



 


15/11/19 .- Madrid .- Pilar Carpio, artista visual valenciana, residente en Madrid, expone sus últimos trabajos en la madrileña galería Tíltide, que cumple 20 años de trayectoria expositiva llena de entusiasmo. La pintora trabaja la técnica mixta en sus obras que conjuntan dibujo, porcelana, cerámica, cristal y madera, lo que se traduce en una obra gozosa de visualidad y textura. Sus figuras antropomórficas aparecen con su lenguaje propio en las obas bidimensionales, relieves y esculturas, igualmente en cerámica o barro.
            Pintora, grabadora, escultora de madera tratada con esmero: troncos de figuras humanas enhiestas, elevadas, serenas, a los que  incorpora el color y la vitalidad con sus terracotas, porcelanas, metales, hilos… Su obra, presente en importantes museos, refleja al Hombre Intemporal, en una sociedad en la que la artista siempre se siente comprometida, y en busca de mejora.

Otros artistas en la exposición

PEDRO BETANCOURT .- Pintor, profesor, diseñador y etnógrafo: es el suyo un arte polifacético que combina el dibujo exquisito con la búsqueda de las raíces sincréticas. Riqueza y complejidad en su narrativa simbolista.

ERNESTO PEDALINO .- Horizontes ensoñados: marinos, lluviosos, desérticos, nevados, nocturnos, soleados, tormentosos. Técnica inédita y personal que trata la materia pictórica (temple, acrílicos, barnices…) a base de fuego, betún, hollín, aceites, carbón. Trazo fuerte y atrevido, impulsivo, que no hace concesiones al espectador.

SARA FERNÁNDEZ, LA AVISPA .- Diseñadora en joyas, objetos artísticos, maderas, metales, piedras… Y también en papel, cartón, pigmentos…  La creatividad  caracteriza sus trabajos. Historiadora del Arte, en el que finalmente se asientan toda propuestas.  Sus piezas están realizadas con piedras naturales, plata, latón, oro,  realizadas a mano, una a una.  Belleza, sencillez y elegancia.

JOSÉ LUIS FERNÁNDEZ.- Creador de imágenes, palabras, ideas. Buscador incansable en lo más cercano, en la vida cotidiana: el paisaje marino o  rural, el bodegón, la cuidad, la tertulia… Paisajes  en los que está implícito el tiempo, el momento, un instante  prodigioso en el  que se funden autor y realidad. Prueba de ello es el mural escultórico Instante, situado en el vestíbulo de EMT en Ventas.

                                                                   Julia Sáez Angulo. Crítica de arte
                                                                       http://lamiradaactual.blogspot.com/




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