15 de febrero de 2013

Maruja Mallo. Una artista de la Generación del 27.











Maruja Mallo (Viveiro, Lugo, 5 de enero de 1902- Madrid 1995) era la cuarta de catorce hermanos.


 Maruja Mallo es una artista de la generación de 1927 y es una de esas artistas de la llamada vanguardia interior española que cabe situar en algunos periodos de su producción en la órbita del surrealismo más canónico y sobre las que se realiza un rescate intermitente pero incompleto en colectivas de los años 70 y en monográficas de forma más reciente.



Su formación comenzó en Avilés, por los azares profesionales de su padre que era funcionario del Cuerpo de Aduanas, en la Escuela de Artes y Oficios y en estudios particulares. En Asturias comenzó a exponer antes de trasladarse a Madrid para completar su formación al igual que su hermano el escultor Cristino Mallo en la Facultad de Bellas Artes de San Fernando asistiendo al tiempo a la Academia Libre de Julio Moisés.


Su primera individual auspiciada por José Ortega y Gasset tuvo lugar en 1928 en los Salones de Revista de Occidente. Por entonces realizaba una obra en la línea de la nueva objetividad o realismo mágico en célebre fórmula del importante texto de Franz Roh publicado en 1927, con la serie de Verbenas y las Estampas que de dividirían en populares, deportivas, de máquinas y maniquíes y cinemáticas.






Fiesta Popular (1928)







De su intensa colaboración con Alberti hasta 1931 quedarían los decorados del drama "Santa Casilda" (1930),testimonios en los libros "Yo era un tonto y lo que he visto me ha hecho dos tontos" y en "Sermones y moradas". Por esos años –según Cyril Brian Morris- Alberti parecía poner en palabras lo que expresaba con el pincel Maruja Mallo, a ella dedicó El ángel falso de Sobre los ángeles.  Son l os  años  de  la serie  Cloacas y campanarios cercana   a  los   planteamientos   de  la  Escuela  de  Vallecas  de  Alberto  Sánchez,  Benjamín Palencia,  Miguel Prieto, Souto, Rodríguez Luna y Eduardo Vicente de la que formó parte.


También estaba próxima esta obra a la poesía de Oliverio Girondo.



Su primera exposición en París tuvo lugar en la Galería Pierre Loeb en 1932. Había viajado allí con una pensión de la Junta de ampliación de Estudios (de escenografía en concreto) para una año de estancia en el que suscita el interés de André Breton que adquiere su Espantapájaros (1929) y que le proporciona la amistad de Jean Cassou además del contacto con Picasso, Miró, Péret, Aragon, Arp, Magritte y el grupo Abstraction-Création del que formaba parte Joaquín Torres-García. Un año después entraría en contacto con el Grupo de Artistas de Arte Constructivo con el que Torres-García trasladó a España la experiencia parisina y del que formaban parte Manuel Ángeles Ortiz, Moreno Villa, Alberto, Palencia y Luis Castellanos empeñado en la traducción del tratado de La Divina Proporción de Luca Paccioli. Adopta la sección áurea como base de sus trabajo y comienzan los trazados armónicos preparatorios de sus lienzos. Formula nociones como la matemática viviente del esqueleto, afirma su interés por la creación de un lenguaje universal basado en los principios de la geometría que tiene su correspondencia con los principios constructivos de Torres-García .


Realiza viñetas para la Revista de Occidente y otras revistas en 1934.

Fiel a los postulados de acción social de la República desarrolló una triple dedicación docente como profesora de Dibujo en el Instituto de Arévalo, en el Instituto Escuela de Madrid y en la Escuela de Cerámica de Madrid para la que diseña una serie de platos cuya pérdida hay que lamentar. 1935 es el año de la Exposición L´Art espagnol Contemporain en el Jeu de Paume. El Museo de Escuelas Extranjeras de París le adquiere la cuarta de sus Verbenas.


También en 1935, en febrero, tiene lugar el encuentro definitivo con el poeta Miguel Hernández en la Casa de las Flores de Pablo Neruda, aunque le había sido presentado años antes por Arturo Serrano Plaja. Lo cierto es que juntos planearon el drama Los hijos de la piedra inspirado en los sucesos de Casa Viejas y Asturias y a la influencia de Mallo se deben las cuatro composiciones que el poeta desgajó de El rayo que no cesa bajo el nombre de Imagen de tu huella y 18 de los 30 poemas de esa obra.


En mayo de 1936 tiene lugar su tercera individual organizada por ADLAN en el Centro de Estudios e Información de la Construcción en la Carrera de San Jerónimo de Madrid con la serie de 16 cuadros de Cloacas y Campanarios, la serie de 12 obras de Arquitecturas minerales y vegetales y 16 dibujos de Construcciones rurales que publicaría en 1949 la Librería Clan con prólogo de Jean Cassou.


Arquitectura Humana (1937)




















Realizó por entonces una serie de bocetos de escenografía y figurines conocidos como Plástica escenográfica para la ópera Clavileño de Rodolfo Halffter que no llegó a estrenarse y con Ángel Planells fue seleccionada para una exposición de surrealismo internacional en las New Burlington Galleries de Londres.

La Guerra Civil la sorprende con las Misiones Pedagógicas en Galicia de donde pasa a Lisboa acogida por Gabriela Mistral, embajadora de Chile en Portugal. Una invitación de la Asociación de Amigos del Arte a dar una serie de conferencias con el tema lo popular en la plástica española (a través de mi obra)  en Montevideo y luego en Buenos Aires hacen posible  su exilio en Buenos Aires a donde   llega el 9 de febrero  de 1937, allí pasaría 25 años.  Su primera obra allí  continúa la vía iniciada con Sorpresa del trigo con  obras  como Arquitectura humana, Canto de espigas   y Mensaje del mar.

  

Ouro, retrato bidimensional, 1951.




  



Maruja Mallo pintó su primer cuadro en Buenos Aires, que inaugura una serie marina. La Serie Marina son armonías lunares, en colores plata y gris. Otra fue la influencia del sol que sería La Serie Terrestre y que eran armonías solares, en ocres y dorados. En la serie de las mascaras, Mallo se inspiró directamente en los cultos sincréticos de los Américas.Entre 1945-1957, Maruja Mallo tuvo un periodo oscuro; sus apariciones públicas y sus exposiciones también eran más raras. En 1964, ella regresó a España. Pero aquellos que fueron sus contemporáneos o bien estaban muertos o seguían en el destierro. Su vida pública se extinguió.



Las verbenas















En 1967, Mallo recibió la Medalla de Oro de Bellas Artes. Mucha gente describe a Maruja Mallo como una mujer divertida y que supo disfrutar de su vida y creer en la libertad. Ella vivía su vida como una rebelión permanente contra las convenciones artísticas y sociales del mundo.


Muere en 1995.


http://www.ciudaddemujeres.com/mujeres/Pintura/MalloMaruja.htm


14 de febrero de 2013

HOY PUEDE SER UN BUEN DÍA....


Nos levantaremos tempranito para acudir a nuestras labores cotidianas. Pero antes nos acicalaremos y vestiremos nuestras mejores galas. Hoy es un día especial.
     





Después nos dirigiremos al trabajo. Un trabajo digno y bien remunerado.

Para el  trayecto, yo siempre prefiero el transpone público. 





Así puede ir leyendo mi novela favorita.




Pero hay quien prefiere el transporte privado. 



Esta es otra opción....




Y hay quien no tiene otro remedio que ir caminando....



Pero hoy, enfrentaremos todo con una sonrisa.







Un descanso para reponer fuerzas, recordar los buenos ratos, los hermosos lugares... y relajarnos.





Comentarios sobre el estupendo fin de semana  pasado con los amigos,  con la familia.







El tiempo pasa volando. Es hora de volver a casa.


Un universo personal e íntimo, al que todos tenemos derecho.









Allí, algo bueno nos espera























¡Feliz día amigos! Y...
Cuidado con los sueños, pueden convertirse en realidad.


Gracias a misl blogs amigos: BLOGOSFERIA y Desde my ventana, de los que he tomado muchas de las imágenes de la entrada de hoy.

9 de febrero de 2013

Blanca Muñoz expone en Madrid

La Sala Alcalá 31 alberga la primera retrospectiva de la escultora Blanca Muñoz.

Se han reunido un total de 80 obras de diferentes formatos, entre las que se encuentran esculturas, maquetas, obra gráfica, joyas y material audiovisual. La exposición titulada "Circunnavegación 1990-2013", nos invita a realizar un recorrido donde podremos descubrir los múltiples lenguajes y modos de expresar que ha desarrollado la artista: desde escultura, grabado e incluso diseño de joyas. La muestra se organiza en grandes secciones o bloques temáticos, para ayudar al visitante a comprender mejor la evolución del trabajo de Blanca Muñoz. Los diferentes bloques temáticos que nos encontramos son:  

Esculturas de Gran Formato: que estarán ubicadas en la planta baja, junto a grabados tridimensionales y diversas maquetas.




Gabinete de Esculturas: ubicadas en la primera planta donde se presenta un total de treintena de piezas. 





También en esta planta nos encontramos con "Los Proyectos", un total de once esculturas que son el proyecto de esculturas a gran escala, ilustrados por una proyección con imágenes de las obras en su ubicación final, espacios públicos o jardines privados, así como el vídeo de una performance.

La Sala de Joyas: se muestran diez piezas de la colección que Blanca Muñoz que presentó en 2010, en colaboración con la Joyería Grassy de Madrid. La exposición concluye con la obra más reciente de la escultora: Tabú, 2012.

"Tabú" (2012), de Blanca Muñoz






"La escultura es una actitud mental, más que una labor física"



La Sala Alcalá 31 alberga la primera retrospectiva de la escultora Blanca Muñoz. Una artista que ha luchado por dotar de ingravidez a la técnica 

Blanca Muñoz en su estudio de Madrid (Foto: Isabel Permuy)

«Si hubierais llegado unas horas antes, la luz sería completamente diferente». La que así habla es Blanca Muñoz (Madrid, 1963), refiriéndose a su estudio, situado en el populoso barrio de Vallecas, en Madrid. «¿Vive aquí?», le pregunta la fotógrafa que me acompaña para ilustrar este reportaje. «No –le responde ella–. Pero casi. Eso es una cosa que tuve muy claro siempre: separar el trabajo del descanso. Aunque he estado en locales de todo tipo, nunca me he sentido tan cómoda como en este, un espacio que incluso creo que ha cambiado mi manera de hacer escultura. Aquí me cabe todo. Aún recuerdo cómo, cuando comenzaba, al meterme con los materiales en habitaciones de dimensiones más reducidas, al acabar, aquellas varas y aquellas planchas habían dado lugar a algo tridimensional que no podía sacar por la puerta. Este lugar tiene dos alturas. Y cuando paro para comer o para reposar, desde arriba, puedo contemplar la obra. Me convierto en su espectador. Tengo la sensación de que esa es una fase decisiva para mí en la creación de la escultura».

Si hubiéramos llegado un par de horas antes, como especificaba Muñoz, habríamos coincidido con el camión de la Comunidad de Madrid que venía a recoger las últimas obras que formarán parte de la retrospectiva que la próxima semana inaugura en la sala Alcalá 31 y que repasa toda su trayectoria. «Llevo desde de octubre sin entrar en el taller. Estos meses han sido de documentación y selección de las piezas que mejor encajarían en la cita». 



Es cierto que todo allí está muy recogido, con las herramientas dispuestas de forma ordenada sobre las dos mesas de trabajo. «De todas formas –nos explica– no creas que la apariencia sería muy distinta si estuviera en plena faena. Soy muy metódica trabajando.No me gusta mezclar cosas. Empiezo una obra y la acabo. Y cuando esto sucede, la saco de mi entorno. De hecho, ni siquiera tengo piezas mías en casa. No falto ni un día al taller. Ahora que he estado tan apartada del trabajo manual me he dado cuenta de que tengo mono, de que la escultura es una actitud mental, más que una labor física».



Me intereso ahora por el título de la retrospectiva. Circunnavegación. Muy propio para una creadora, Premio Nacional de Grabado en 1999, que tanto se ha interesado por el universo, por el cosmos, por las fuerzas gravitatorias: «Hace alusión a mis vueltas en torno a la disciplina. La muestra recoge veintidós años de actividad, y es un paseo alrededor de mi pensamiento sobre lo que es la escultura. Creo que la espacialidad es el único asidero de mi obra. Y que me moriré sin abarcarlo del todo. Si hay algo a lo que he sido fiel durante tanto tiempo es al deseo de crear ingravidez con las piezas, a intentar que parezcan etéreas, sin tender al recurso fácil de colgarlas de un hilo. Cada vez me considero más anclada a la tierra, y hago piezas más gustosas de tocar. Pero no es mi intención: me gusta esa cosa fría de los objetos flotando en el espacio. Estoy satisfecha con mis resultados. No me he derrumbado».

El sentido de fidelidad

Habla de «fidelidad» una autora que ha experimentado con todas las disciplinas. Que se licenció como pintora para cultivar la escultura, la obra pública, el dibujo, la gráfica y, más recientemente, la joyería. Que en 1997 llevó a cabo un proyecto performántico nacido de una colaboración con el percusionista Juanjo Guillén y la Orquesta Nacional de España, en el que una bailarina invitaba a descubrir la escultura desde sus movimientos y a través de la música. De todo ello da fe esta muestra. ¿Podemos entonces seguir considerando a Blanca Muñoz como una escultora?: «Sin lugar a dudas. Porque en todos los casos ha predominado mi interés por lo espacial. Ya incluso, cuando estudiaba Bellas Artes, era evidente que lo mío era el volumen. Y por eso el plano se me quedó corto muy pronto. Mi obra gráfica era muy pictórica, pero me salí del papel. Entonces empecé a introducir las varillas. Ahora me doy cuenta de que, paradójicamente, era más ortodoxa cuando era más joven. Cuando comienzas te exiges mucho, pero eres más rígida en las formas. Con el tiempo acabas con muchos prejuicios. Me he despegado de los asideros teóricos. Ahora puedo ponerme a hacer esculturas sin tener que dibujar. Puede sonar cursi, pero de lo que se trata es de escuchar al material. Y la experiencia te dice que no pasa nada por cambiar, por equivocarse, por hacer cosas diferentes, porque, en el fondo todo sirve; lo haces tú. Todo es constructivo. Como introducir colores en la escultura. Eso no lo había hecho hasta ahora».

El libro de tu vida

Muñoz se refiere a Tabú, su obra más reciente, con la que cierra una década dedicada al azul y se abre a la multiplicidad de tonalidades y a nuevos vericuetos. Tabú se convierte  en broche de oro de un recorrido en el que se suceden otros sonoros nombres («Antenae, Candombe...  Podría escribir un libro con esos títulos. Para mí son los capítulos de mi novela vital»): «Por primera vez agrupo todas mis disciplinas. Me ha alegrado reencontrarme con mis maquetas, que nunca realicé para exponer, pero que son el germen de todo; así como haber encontrado una fórmula para que la escultura pública también entre en la exposición. El resultado refleja que uno no puede escapar de sí mismo. Y me ha dado confianza. He trazado una línea y todo tiene sentido. Solo ahora lo veo».

La noche entra en el estudio de Blanca Muñoz. Y en la oscuridad, sin que nos disturben los sonidos del exterior, se hace más fácil imaginar su aspecto a pleno rendimiento, cuando las lijadoras pulen el metal; cuando las radiales hacen saltar las chispas... Algo que no habríamos podido sentir si hubiéramos llegado unas horas antes.  

Una de las esculturas de Blanca Muñoz


                                       Texto publicado en ABC Cultural el 12 de enero de 2013. Número 1.075                           por 






Blanca Muñoz.Circunnavegación (1990-2013). Sala Alcalá 31 de la Comunidad de Madrid. Madrid. C/ Alcalá, 31. Comisaria: Patricia Reznak. Http:// www.madrid.org/. Del 17 de enero al 14 de abril de 2013




OBRA EN MUSEOS Y COLECCIONES PÚBLICAS



Academia Española de Historia, Arqueología y Bellas Artes de Roma, Italia

Antiguo Monasterio de San Juan, Burgos
Ayuntamiento de Novelda, Alicante
Ayuntamiento de Alcorcón, Madrid
Ayuntamiento de Pamplona, Pamplona
Banco de España, Madrid
Biblioteca Nacional, Madrid
Calcografía Nacional, Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Madrid
Colección Caja de Burgos
Colección Würth, Alemania
Fundación Bancaja, Valencia
Fundación Bilbao-Arte, Bilbao
Fundación Coca-Cola, Madrid
La Quinta Colorada, México D.F.
Museo de L’Almodi, Valencia
Museo del Cabildo Insular de la Palma, Canarias
Museo Español del Grabado Contemporáneo de Marbella, Málaga
Museo Municipal de El Ferrol, La Coruña
Museo de Bellas Artes de Álava, Vitoria
Museo Würth, La Rioja
Museo Reina Sofía, Madrid
Palacio de la Zarzuela, Madrid




OBRAS PÚBLICAS




2009 Géminis, Torre de Norman Foster. Madrid

2008 Panta rei, Plaza del Siglo, Málaga
2006 Eclíptica, Palacio de Congresos de Badajoz
2004 Leónidas, Estación de Príncipe Pío, Madrid
Perseidas II, Parque de la Curva de Elorrieta, Bilbao









La escultora Blanca Muñoz también hizo su incursión en el mundo de la joyería, y presentó una preciosa colección en 2010 en Grassy.

La concepción cósmica de Blanca Muñoz, y su inspiración en las estructuras esenciales de la naturaleza son algunos de los sellos de su escultura. Su obra ha recorrido espacios como la galería Marlborough de Nueva York, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofia, además de estar presente en ferias como ARCO.

Sus esculturas destacan por su plasticidad, su elegancia, su flexibilidad...


Y estas cualidades pueden apreciarse también en sus joyas:









Sobre esta faceta de Blanca Muñoz  podéis entrar en blog que aparece abajo, del que tomado toda la información.

http://saralavispa.blogspot.com.es/search?q=blanca+mu%C3%B1oz




Blanca Muñoz. Circunnavegación 1990-2013"

c/ Alcalá, 31
28014 Madrid
Del 17 de enero al 14 de abril de 2013
De martes a sábado, de 11:00 a 20:30 horas
Domingos y festivos, de 11:00 a 14:00 horas


3 de febrero de 2013

Dos exposiciones simultáneas en la Fundación Mapfre y en el Museo Thyssen


Dos exposiciones simultáneas en la Fundación Mapfre y en el Museo Thyssen reactualizan el relato sobre una de las irrupciones mayores en la historia del arte: el impresionismo. Los tesoros del museo de Orsay en el primer caso y las relaciones de Monet, Corot, Cézanne o Van Gogh con la naturaleza, en el segundo, conforman este fascinante viaje

ALBERTO CORAZÓN. El país. 01/02/2013 18:12

Las espléndidas exposiciones sobre los impresionistas que de forma simultánea ofrecen la Fundación Mapfre y el Museo Thyssenson el relato del movimiento que dio por concluida una larga etapa de la historia del arte para abrir las puertas a una nueva vida: la de la emancipación de la pintura de las ataduras formales e ideológicas del canon académico. Con el impresionismo, la pintura, el pintor y su entorno crítico y profesional dan un vuelco radical tras el que ya nada volverá a ser lo mismo.

Todo parte de un gesto que provoca precisamente un gran pintor académico, Pierre-Henri de Valenciennes, cuando pide a los jóvenes becarios de la Academia romana, a comienzos de 1800, que salgan a la calle, a la naturaleza, para pintar "al aire libre", del natural, los detalles del paisaje que luego incorporarán, como telón de fondo, a las sublimes pinturas de historia.

Lo que ordena la muestra del Thyssen es una taxonomía temática de árboles, vegetación, agua quieta en los lagos, rugiente en las cascadas, turbulenta en el mar, montañas, rocas, acantilados y nubes, las malditas nubes inasibles que obsesionan a Constable con la intervención además del viento y la luz. Son pinturas íntimas, personales, pequeños cuadros que inicialmente se guardan en una esquina del estudio pero que, poco a poco, asumen una consistencia y una autonomía insospechadas.

El paseo por las salas del Thyssen es así un recorrido iniciático en el que un soberbio lienzo de Corot, por ejemplo, La cascada de la Marmore, está ya abriendo el camino a los acantilados de Monet, ya puro impresionismo. Un periodista que viene de París para entrevistar a ese Monet del que tanto comienza a hablarse le encuentra en el puerto y le pide que vayan al estudio. Monet le enseña dos barcas amarradas y le dice: este es mi estudio. En una barca pesco, con la otra salgo a pintar.

Es precisamente con unos iluminadores cuadros de Monet como se inicia el fascinante viaje por las salas de la Fundación Mapfre de Madrid. En 1893 el artista escribe una carta a Alice en la que le dice, entusiasmado: "Cuando comienzo a pintar siempre descubro cosas que no había visto". La pintura ha dejado de ser representación para ser descubrimiento. Pintar es ya otro tipo de pulsión, las reglas han dejado de existir. Un artista tan sabio como Renoir le confiesa a su marchante, Vollard: "He llevado estos cuadros hasta sus últimas consecuencias, y tengo la sensación de que ya no sé pintar ni dibujar". Cézanne mira sus montañas y sus frutas, pero confiesa que lo que ve en el fondo se reduce "a una esfera, un cono y un cilindro". Gauguin, a su vez, cuando regresa de París a la colonia de Pont-Aven, decepcionado por la última exposición impresionista, aconseja: "No copien la naturaleza. El arte es una abstracción", y el magnífico acantilado que podemos admirar en la Fundación Mapfre está ya en el borde de serlo.

La enigmática mirada del autorretrato de Van Gogh en estas mismas salas está enmarcada en un rostro curtido por el sol y el viento, cubierto por un sombrero de paja. Es más el retrato de un campesino que el de un pintor, alguien que pasa horas, sudando, en medio de un trigal.
Pintar en esas condiciones es también una revolución técnica. El cuadro sobre el caballete no puede ser de un gran formato, el trazo debe ser rápido y decidido, no caben los pentimentos, ni temporal ni técnicamente. La utilización de disolvente y barnices debe restringirse al máximo: todo lo que puede acarrear el pintor es una caja que no sea una pesada carga. Igual sucede con los colores. Hay que partir de una gama limitada y tienen que estar ya preparados. Los impresionistas transforman el comercio de las tiendas para artistas, generalizan definitivamente el tubo de óleo tal como lo conocemos hoy, los lienzos ya preparados y los bastidores estándar. Hasta entonces, en los estudios los colores los preparaban aprendices y los bastidores se fabricaban por hábiles ebanistas de acuerdo a los formatos.

Es muy interesante ver los traseros de los lienzos en los montajes de las exposiciones, para comprobar la diferencia entre los cuadros de taller y los cuadros de las pinturas al aire libre, algo así como la aparición de la revolución industrial en la infraestructura pictórica. La pincelada rápida y energética obliga a que la pintura se empaste más, la espátula comienza a ser tan importante como el pincel, con el inconveniente de que los tiempos de secado se alargan. Van Gogh le pide repetidamente a su hermano Theo que trate de encontrar barnices secativos más rápidos. La figura de Theo es, a su vez, una importante incorporación al universo impresionista: el marchante, que se ocupa de proveer al artista y comercializar su trabajo para nuevos públicos. El marchante y su espacio, la galería abierta a la calle, pasan a ser agentes sin los cuales no es posible entender el entramado del nuevo oficio de pintor.

Los impresionistas han abierto caminos que, en Cézanne, llevan al cubismo, y en Gauguin a toda una serie de movimientos posimpresionistas como los Nabis, una aventura mística de incierto interés.

Las dos exposiciones de son una ocasión única para disfrutar del placer de la mirada moderna y de la definitiva emancipación del cuadro como tema a la pintura como vivencia.

Alberto Corazón es diseñador, pintor y escultor.










http://www.exposicionesmapfrearte.com/impresionismo/

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