22 de septiembre de 2018

CURSO 2018-2019


PROGRAMACIÓN del MIÉRCOLES. 


La obra de Monet y su  maestro Boudin en el Thyssen.

SEPTIEMBRE

Miércoles  26. Museo THyssen. Monet y Boudin. A las 16.00 h.

La Vanguardia rusa.

 OCTUBRE

Miércoles 3. Museo Reina Sofía. Dadá Ruso (1914-1924). A las 17.00 h.

Miércoles 10.  Fundación Mapfre. Redescubriendo el Mediterráneo. A las 18.00 h.

Miércoles 17. Museo arqueológico. A las 17.00 h.

Miércoles 24. .  F. Juan March.  Lina Bo Bardi. A las 17.30 h.

Miércoles 31. Museo de Historia de Madrid. Plaza Mayor. Retrato y máscara de Madrid.  A las 17.00 h.

La belleza del Mediterráneo.

 NOVIEMBRE.

Jueves 8. Paseo por Madrid: Visita al Palacio de Fernán Núñez. A las 17.00 h.

Miércoles 14.  Museo Thyssen. Max Beckmann. A las 17.00 h.

Martes 20. Fundación Canal. Roy Lichtenstein. A las 17.15 h.

Miércoles 28. Museo Reina Sofía. Paris pesa a todo... A las 17.00 h.

Roy Lichtenstein

DICIEMBRE

Miércoles 12.   Museo Soroll. En el jardín A las 18.30 h.

Miércoles 19 . CaixaForum . Faraón. Rey de Egipto. A las 17.00 h.

16 de septiembre de 2018

Dadá ruso 1914-1924


En el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía
Hasta el 22 de octubre.


Esta exposición se aproxima al arte ruso de vanguardia desde la óptica de los cánones antiartísticos asociados al movimiento internacional Dadá. El proyecto antiacadémico de Kazimir Malévich para eclipsar el arte clásico o los experimentos del lenguaje transracional (zaum) de Velimir Jlébnikov y Alekséi Kruchónij son algunas de las contribuciones tempranas sobre las que se apoya la tesis que desarrolla esta muestra.
Las obras seleccionadas demuestran la intención de numerosos artistas, no solo de involucrarse en proyectos de agitación pública con connotaciones cercanas a una perspectiva marxista, sino también de adoptar la negación, la ironía, el absurdo y el azar como principios básicos de sus manifestaciones artísticas. Las performances extravagantes, las campañas de carácter antibélico, la negación del arte clásico y la innovadora forma de fusionar lo visual y lo verbal son algunos de los rasgos compartidos entre la vanguardia rusa y el movimiento internacional Dadá. En un intento por crear un paradigma estético alternativo tanto al Constructivismo positivista como al Suprematismo metafísico, la afirmación rusa da, da (sí, sí) se transformó en la negación net, net (no, no).

Dividida en varias secciones, la exposición arranca con una de las primeras óperas del absurdo en lenguaje zaum, la influyente Victoria sobre el sol (1913), en la que participaron Kruchónij, Jlébnikov y Malévich, entre otros. Esta primera parte se centra en la abstracción alógica, alejada de la geometría y la música y desarrollada a partir del collage, el ready-made y las publicaciones. La segunda sección abarca el período entre 1917 y 1924, desde el triunfo de la revolución rusa hasta la muerte de Vladímir Lenin, quien frecuentó el Cabaret Voltaire de Zúrich, y pone el énfasis en la temática propiamente revolucionaria y las nociones en torno al internacionalismo. La última sección analiza las conexiones entre Rusia y dos de los principales centros dadaístas, París y Berlín, evidenciadas a través de las publicaciones de obras rusas en estas dos ciudades y la presencia de artistas como El Lisitski en Berlín o Serguéi Sharshun e Iliá Zdanévich en París.





El Dadaismo.
En 1916 Hugo Ball, un poeta y filósofo alemán, refugiado de guerra en Suiza, fundó el Cabaret Voltaire en un bar llamado la Meierei, situado en un barrio con un poco de mala reputación en la excelentemente reputada ciudad de Zurich. El Cabaret Voltaire era un cruce entre night-club y círculo artístico, planeado como “centro de diversión artística” donde se invitaba a los artistas y poetas jóvenes a que aportaran sus ideas y colaboraciones, recitaran sus poemas, colgaran sus cuadros, cantaran y bailaran. 
El Cabaret hervía de actividad,  se unían artistas como el pintor Tristan Tzara o George Janco y hacía falta un nombre bajo el que acoger este movimiento. Al parecer se encontró accidentalmente Hugo Ball y Huelsenbeck cuando hojeaban un diccionario de alemán-francés: “Pongámosle dada” dije. “El primer sonido que dice el expresa el primitivismo, el empezar desde cero, lo que nuestro arte tiene de nuevo”.  El Cabaret tuvo 6 meses de vida. Al año siguiente se abrió la Galería Dadá, se creó una revista organizada por el rumano Tristan Tzara. Al acabar la I Guerra Mundial, los dadaístas iniciales en Zurich se dispersaron, continuando su actividad de manera destacada en Colonia y París.  
tristan-tzaraFotografía de Tristán Tzara

Según la historia contada Dominique Noguez, sobre una tesis que el mismo no cree pero que se sustenta en datos y fechas históricas documentadas, Lenin y su novia vivían en Zurich en la misma calle del Cabaret Voltaire, que invadía la madrugada de jolgorios. Según esta coincidencia, Lenin habría conocido a Tristán Tzara y habría contribuido al Dadá pocos años antes de iniciar la revolución rusa y preparar desde Suiza el asalto al palacio de invierno. Lenin era juerguista, e iba a los cabarets a emborracharse, como está probado en su exilio por Europa en la visita a los peores tugurios de Londres, Bruselas, Zurich, y sobre todo París. Parece que existen testimonios que aseguran que Lenin estuvo en el Cabaret Voltaire,  “en la humareda espesa, en medio del ruido de las declamaciones o de una canción popular, hubo apariciones súbitas como la de la impresionante figura mongol de Lenin, rodeado por un grupo”. Entre pintores, estudiantes, revolucionarios, espías, estafadores…se ocultaba Lenin. 
Según el libro-ficción de Noguez,  Lenin organizó varias veladas bajo el seudónimo de señor Dolganeff, en una de ellas se entusiasmo tanto por una de sus obras, que bajo los efectos del alcohol que gritó ¡Dá, Dá!. (sí, sí, en ruso). La interpretación de Noguez fue tomada en serio. Otra versión comentada por Fernando Arrabal es que se dice que Tristan Tzara se puso desnudo vestido con un tutú a bailar, al hacerlo se le veía el trasero y los genitales y hubo gente que dijo no, no, porque le parecía demasiado, sin embargo Tzara dijo: ¡Da, Da!. Hay  para quien el nombre "dada" procede del balbuceo de un niño. De lo qu no hay duda es de que  en este movimiento es en el que más claramente se observa  la destrucción de las formas tradicionales para incidir en lo absurdo de la vida.
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El Dadá se propagó rápidamente y se hizo internacional, en Nueva York, los expatriados franceses Marcel Duchamp y Picabia creaban revistas y habían atraído a un grupo de jóvenes americanos descontentos, entre ellos Man Ray.  En Francia encontró apoyos en escritores como André Bretón, “Dadá” como dijo Breton, “es un estado de ánimo”. La guerra añadió otro argumento a la insatisfacción que ya tenían muchos artistas, era la agonía mortal de una sociedad basada en la codicia y el materialismo. El arte se había convertido en una transacción comercial ligado al capitalismo burgués y una válvula de seguridad moral y patriotismo.
http://www.museoreinasofia.es/exposiciones/dada-ruso
https://simboloabierto.wordpress.

3 de agosto de 2018

Monet y Boudin en el museo Thyssen de Madrid

Hasta el  30 de septiembre de 2018.


Eugène Boudin, Playa de Trouville, National Gallery of Art, Washington DC, 1864-65
 La exposición Monet/Boudin es la primera ocasión de descubrir a través de una presentación  monográfica la relación entre el gran pintor impresionista Claude Monet (París, 1840 – Giverny, 1926) y su maestro Eugène Boudin (Honfleur, 1824 – Deauville, 1898), representante destacado de la pintura al aire libre francesa de mediados del siglo XIX. La presentación conjunta de su obra persigue no solo arrojar luz sobre el periodo de aprendizaje de Monet, sino también sobre el conjunto de las carreras de ambos artistas y sobre los orígenes mismos del movimiento impresionista.

Comisariada por Juan Ángel López-Manzanares, conservador del Museo Thyssen, la exposición reúne en torno a un centenar de obras de los dos pintores, y muestra cómo el magisterio inicial de Boudin se tornó al final de su carrera en profunda admiración hacia la audacia de su discípulo, que a veces hizo suya. Entre sus intereses artísticos comunes, la exposición enfatiza su mutua atracción por la iconografía de la vida moderna –plasmada en escenas de veraneantes en la playa de Trouville-, por los efectos cambiantes de la luz –que protagonizaron la mayor parte de los pasteles y óleos de ambos pintores– y, finalmente, por la naturaleza semisalvaje de los acantilados de las costas de Bretaña y Normandía.

Eugène Boudin, Playa de Trouville, National Gallery of Art, Washington DC, 1864-65




Figuras en la playa, Museum of Fine Arts, Boston, 1893


Boudin creó un género de marinas, en el que además de la playa, se representaba toda una sociedad  que acudía en verano a  aquellos lugares especiales, las playas de Trouville y Deauville,   además  con un angulo  de paisaje y muy novedoso.

El artista empieza a pintar las playas de Trouville hacia 1860 e irá desarrollando el tema por etapas a lo largo de toda su carrera. Para muchos aficionados al arte, Boudin sigue siendo el pintor de las playas. Sin embargo, de los aproximadamente 4.500 cuadros suyos catalogados hasta la fecha, sólo el 8% plasma «las playas con miriñaques». La fase de trabajo más fructífera sobre este tema se sitúa entre 1860 y 1871.  En aquella época pinta el ochenta por ciento de las playas sobre tabla y los formatos que utiliza más frecuentemente son el 5, el 6, el 8 o el 10 de «marina», y muy raramente grandes formatos. El cuadro de la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza pertenece a esta categoría predominante: es aproximadamente un formato 8 de «marina» sobre tabla. Boudin concedía gran importancia a la calidad de este soporte. En 1894 escribe: «Creo que voy a volver a la caoba, la única madera estable además del roble viejo. Lo malo es que pesa mucho. Y además presenta otro inconveniente: ennegrece incluso a través de la imprimación si ésta no es densa y de varias capas». Boudin retoma los temas de playas a mediados de la década de 1870 y hacia 1880-1886. ...


 A partir de 1863, cambia de emplazamiento y elige Trouville como lugar de veraneo. Se encuentra entonces a pie de obra para pintar sus playas. Cuando empieza a dedicarse a este tema, suele componer la vista de la playa con un ángulo muy abierto, utilizando los elementos del paisaje para enmarcar la escena: las residencias de la costa, el hotel de Roches Noires, las casetas, los caballos que arrastran las cabinas. Las obras, a menudo anecdóticas, constituyen un testimonio de su época. Poco a poco, el tema se transforma y la composición «clásica» de sus obras empieza a presentar una división del espacio en franjas horizontales paralelas a la orilla y al lienzo. La playa de la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza es buen ejemplo de ello. El cielo ocupa dos tercios de la composición. Se ve denso y cargado de colores, iluminado por el sol poniente. La mayoría de las figuras están de espaldas al espectador (presentación bastante novedosa en pintura), dispuestas en una franja uniforme. Para evitar la monotonía, algunos veraneantes (sin rostro) nos miran y una mujer, sentada algo apartada del grupo, marca el primer término de la composición. Boudin complementa hábilmente este conjunto de personajes que se cierra sobre sí mismo con una escena anecdótica compuesta por un caballo y algunos pescadores tirando de una barca.



El pintor reparte con maestría por la superficie del lienzo toques cromáticos más vivos que se equilibran para realzar los negros y los ocres: bermellón, amarillo, azul y destellos de blanco. El cielo, compuesto con empastes de acentuada luminosidad, es en realidad el verdadero protagonista de esta obra. Los veraneantes instalados en la playa denotan cierta rigidez, pero la belleza del celaje y el fulgor argénteo de la barca que los pescadores arrastran hasta la playa confieren a esta obra una poesía y un resplandor intemporales....




Marie Bergeret-Gourbin
https://www.museothyssen.org/coleccion/artistas/boudin-eugene/figuras-playa-trouville

No dejéis de asomaros también a esta página , os encantará:

https://carmenpinedoherrero.blogspot.com/2015/05/un-dia-de-playa.




29 de julio de 2018

Exposición en el Castillo de San Andrés. Carboneras. Almería.

Quiero comerme el mundo es el título tanto de la exposición como del libro que reúne a casi cien artistas actuales de todo el mundo, pero relacionados de alguna manera con esta tierra de Almería.



Entre ellos grandes exponentes del arte actual como Antonio Asís, artista cinético cuya obra he visto hace poco, en el Museo Reina Sofía, en una exposición antológica dedicada al Arte cinético y a sus artistas.  En el Castillo de S. Andrés, y en esta fotografía, su obra  aparece en cuarto lugar. ¡Y parece que se mueve!






Junto a ella una acuarela de José Luis Fernández, artista multidisciplinar que tiene obras repartidas por el mundo, pero sobre todo pueden contemplarse en Madrid, donde él reside y donde tiene su estudio. Un ejemplo es el mural escultórico situado en el vestíbulo  de la estación de Metro de la Plaza de Toros de Ventas. Se titula Instante y está realizado en acero cortén, cobre y latón. Mide 3 por 25 metros y tiene un peso de 12 toneladas. ¡Madrid también es un museo!


                           


 

La fotografía, una piezas claves del arte actual.  Un ejemplo en la original obra  de Agustín Martín Francés que parece arriba. Abajo una obra  de Paloma Barinaga,  diseñadora gráfica, que ha dado un giro a su creación en estas fantásticas obras.






                                               

Junto al diseñador Paco Lobo,  la obra de Sara Fernadez, creadora de la firma de Joyería de Autor La Avispa. Ella elabora piezas a mano con gran variedad de metales (plata, oro, latón...) piedras naturales, maderas, metracrilatos... Fomra parte también del dúo artístico La Avispa Verde, creador un proyecto basado en la fusión de estilos, conceptos y miradas, en el que se integra el collage, la fotografía y el diseño.





La obra de Anushree Ktementz, artista alemana, que reside en Almería (Mojacar) después de recorrer  gran parte del mundo buscando un lugar  para ella y su obra, lugar  que ha encontrado en esta tierra árida y hermosa. Abajo nos encontramos con una muestra de la creación artística de Iciar Urcullu, una de mis artistas preferidas.





La escultura juega un papel importante en esta  exposición con las obras de Safi y de Anne  Kampschulte, referencias para la cultura y la creación en la zona de Rodalquilar y las Negras. Anne tiene una exposición permanente en Cactus Nijar. Sus obras en mármol son de una belleza y una elegancia incomparable. 



En la imagen siguiente una escultura de Safi,  empleando sus materiales favoritos, porque utiliza con mucha frecuencia metales, maderas, piedras... Le encantan los materiales de deshecho, se lo he visto decir en los espacios donde le sigo (con mucho gusto).




La escultura que aparece a continuación es de  Frederique Edy. Una artista belga de abuelo asturiano, que después de recorrer varios países decide vivir en el parque natural de Cabo de Gata, ahora es su lugar de creación.







El espacio dedicado a la literatura, donde aparece el libro que ha dado pie a esta exposición, Quiero comerme el mundo, coordinado por Ernesto Pedalino y Mario Sanz Cruz.  Y junto a ellos, otros  títulos de diferentes autores, de los que destaco a escritoras y periodistas como Mónica Sánchez Fernández y Mar Veredejo Coto entre tantas otras.... Y no quiero olvidar a algunos de ellos como Geoffrey Fox,  Guillermo de Jorge y a nuestro Premio Planeta Lorenzo Silva,  tan unido las Jornadas Literarias de Carboneras con la editorial Playa de Ákaba.



Estas imágenes corresponden a la presentación del  libro en la Biblioteca de Carboneras, el 20 de julio.







                                       


                                       




Pido perdón por no poder referirme aquí a tantos otros artistas y amigos como Adriana Mitfessel, Magdalena Vara, Casti Gelde, Concha Enriquez, Isabel, Gómez, Pilar Parra, directora de la Fundación Valparaiso tan relacionada con el arte y cultura de esta zona; María Angeles Ávalos, Annie Chiva, Fernaado y Ana Urcullu  María Luisa Fernández  de Gamboa, el ceramista y gran músico Vidal Hurtado.....  
¡Hasta pronto, amigos!


                                         

Tílide. Espacio de Arte y Cultura
C. Fernando el Católico 28
28015 Madrid

tiltide@gmail.com

17 de julio de 2018

Pintoras surrealistas (IV). LEONORA CARRINGTON

Brujas juegan al cubilete


"El mundo mágico de los mayas", de Leonora Carrington


Leonora Carrington (1917) Escritora, escultora y pintora, está considerada como uno de los iconos del arte del siglo XX. Es una leyenda viva del surrealismo. Nació en 1917 en el pueblo de Chorley, Inglaterra, en el seno de una rica familia de la industria textil, en 1920 queda junto a sus hermanos bajo los cuidados de una institutriz francesa, un instructor de religión y una nana inglesa, que la introduce en el mundo de las hadas y cuyos relatos tendrán una fuerte influencia sobre la artista. 

“El mundo que pinto no sé si lo invento, yo creo que más bien es ese mundo el que me inventó a mi”.





BAÑO DE PÁJARO


 En 1936 ingresó en la academia Ozenfant  de arte, en la ciudad deLondres. Al año siguiente conoció a quien la introdujo indirectamente en el movimiento surrealista: el pintor alemán  Max Ernst , a quien volvió a encontrar en un viaje a París y con quien no tardó en establecer una relación sentimental. Durante su estancia en esa ciudad entró en contacto con el movimiento surrealista y convivió con personajes notables del movimiento como Joan Miró o André Breton, Picasso o Dalí .

AUTORRETRATO


EL LABERINTO
EL HABITANTE DEL UNICORNIO



















Una mujer fascinante que dejó huellas de esas que nunca se olvidan, referente para la mayoría de las mujeres de este planeta, una ternura de mujer!


Gracias al blog de mi amiga Inma del que que obenido casi toda la información:

https://elrincondemisdesvarios.blogspot.com.es/search?q=+Leonora+Carrington.

En 1938 escribió una obra de cuentos titulada La casa del miedo y participó junto con Max Ernst en la Exposición Internacional de Surrealismo en París y Amsterdam.
Previamente a la ocupación nazi de Francia, varios de los pintores del movimiento surrealista, incluida Leonora Carrington, se volvieron colaboradores activos del Freier Künstlerbund, movimiento subterráneo de intelectuales antifascistas.
Leonora Carrington tenía solo 20 años cuando conoció a Max Ernst en Londres. Entonces el pintor ya contaba con 47 años y con bastante fama como surrealista. La gran diferencia de edad, el hecho de que Ernst además estaba casado, así como sus posiciones surrealistas radicales hacían que esta relación no contara con la anuencia del padre de Leonora. A pesar de ello, la pareja se reencontró en París y pronto se fueron a vivir a la provincia,  en una casa de campo que adquirieron en 1938. Hasta hoy se conserva en la fachada de esta casa un relieve que representa a la pareja y su juego de roles: «Loplop», el alter ego de Max Ernst, un animal alado fabuloso entre pájaro y estrella de mar y su «Desposada del Viento»: Leonora Carrington.​
La vida tranquila y feliz de la pareja en este sitio duró solo un año. En septiembre de 1939. Tras la detención y prisión de Ernst en el campo de Les Milles, Leonora sufrió una desestabilización psíquica. Ante la inexorable invasión nazi, se vio obligada a huir a España.​ Por gestión de su padre fue internada en un hospital psiquiátrico. De este período la pintora guardó una marca indeleble, que afectó de manera decisiva su obra posterior. Leonora describió, en su obra autobiográfica (En bas) los pormenores de esta dramática historia. A partir de este momento, André Breton se interesó por la histeria, la locura y otras alteraciones mentales y vio a Leonora como una embajadora de vuelta del "otro lado", una vidente, la bruja que regresaba del inframundo armada de poderes visionarios.
En 1941 escapó del hospital y arribó a la ciudad de Lisboa donde encontró refugio en la embajada de México. En 1942 emigró a México ye n México, la pintora restableció lazos con varios de sus colegas y amigos surrealistas en el exilio, quienes también se encontraron en ese país, tales como  Breton Benjamín Peret y la pintora Remedios Varo, con quien mantuvo una amistad duradera.
En los ochenta Leonora comenzó a fundir esculturas en bronce, sus temas se refieren a las múltiples realidades que confronta la realidad de la vejez.​ Por otra parte Carrington tuvo un genuino interés por la alquimia y los cuentos de hadas con los que creció, interés que se percibe en su obra pictórica y escultórica.
Fue ganadora del Premio Nacional de Ciencias y Artes en el área de Bellas Artes, otorgado por el gobierno de México en 2005.​
Falleció a los 94 años en la Cuidad de México.
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