19 de abril de 2021

Pérez Villalta. El arte como laberinto.

 En la Sala Acalá 31 se presenta una muestra retrospectiva que, tras más de cincuenta años de trayectoria, supone la más amplia exposición que se le ha dedicado en Madrid a este artista, una de las  de mayores personalidades del arte contemporáneo español.

Para la exposición, Guillermo Pérez Villata ha partido del estudio geométrico del edificio donde se ubica la sala, construcción del arquitecto Antonio Palacios. Trazando sobre su plano la división armónica de la misma. Sobre dicho estudio ha levantado un laberinto que convierte Alcalá 31 en un recorrido lleno de fracturas, muros, cruzados y callejones  sin salida, que obligan al espectador a enfrentarse con sus trabajos, de manera poco  habitual en nuestros días, perdiéndose en ellos.


En ese marco sitúa la plasmación, figurativa, de escenas en las que enlaza asuntos mitológicos con otros tomados de su propia biografía, porque, como señala Molina, en la producción de Pérez-Villalta se superponen numerosas capas y se aúnan múltiples registros, fórmulas y referentes: los religiosos y los paganos; lo popular, lo kitsch y lo tenido por culto e incluso las alusiones a las artes aplicadas, a un manierismo y un barroco que el artista ensalza, al pop, a patrones ornamentales bien conocidos o a figuras como Walt Disney, Dalí o  Duchamp.

Decíamos que el recorrido por esta exhibición tiene mucho de laberíntico; el artista estudió la geometría de la planta de Alcalá 31, y sobre su plano trazó divisiones armónicas, su procedimiento habitual a la hora de comenzar a trabajar. Partiendo de ese estudio geométrico, diseñó un dédalo que ha llevado a la sala haciendo nuestro tránsito por ella una suma de fragmentos y callejones sin salida en el que el visitante ha de perderse, como lo haría en sus pensamientos.


La excavación, 2020.. 

                                                             Éxtasis en la siesta, 1979

Muro cruzado a muro cruzado, su camino constará de encuentros siempre oblicuos; la ordenación de las obras no obedece a criterios cronológicos o temáticos sino a afinidades sugeridas o todo lo contrario; no hay, como decíamos, linealidades sino zigzags y el centenar de trabajos expuestos conectan entre sí por sus similitudes u ofrecen contraposiciones más o menos claras o veladas. La intención de este montaje ha sido que el espectador se centre antes en cada obra en sí que en los vínculos entre ellas y elija, al contemplarlas, el sentido de sus pasos, su propia aventura.

Transita Villalta con una fluidez natural entre la iconografía clásica y la actual; su influencia manierista y barroca (cuerpos y luces complejos) se sitúa sobre todo en su producción de los setenta y los ochenta; tras un viaje a Italia que resultaría decisivo, se acercó a un clasicismo más austero en los noventa y el arabesco y la curva, con ecos tanto rococós como modernistas y surrealistas, marcan su producción de los inicios de este siglo. En sus trabajos más recientes, la observación geométrica se ha hecho más rigurosa y la paleta cromática ha ganado sobriedad; optando por servirse de mezclas en lugar de utilizar colores puros. Podría parecer, a veces, que algunas de esas pinturas últimas son monocromáticas, pero no es así.

Antes y ahora, sin embargo, resulta fundamental su atención a las estancias, espacios que le sirven para reflexionar sobre la naturaleza de la pintura y sobre una concepción de la creación de corte místico en la que el artista deviene prácticamente sacerdote, sin ninguna obligación con corrientes dominantes. En el fondo uno de sus ejes temáticos, o el fundamental, es la propia libertad creativa: remite al clasicismo desde la invención (él habla de la noción de clasicidad) y entiende que el rol fundamental del arte es embellecer la existencia, procurar el deleite y suponer un acercamiento hacia la luz. 


Fuentes:

https://youtu.be/Oldl1dJSTAY. Un vídeo muy interesante.

https://masdearte.com/


Hasta el 25 de abril de 2021.

18 de abril de 2021

La obra de Alberto Reguera en el Thyssen

 

Claro de luna con un camino bordeando un canal de Van der Neer.

El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza presenta, del 15 de febrero al 9 de mayo, una serie de 10 pinturas de Alberto Reguera (Segovia, 1961) cuyo punto de partida es la obra de la colección permanente Claro de luna con un camino bordeando un canal, del pintor holandés Aert van der Neer (Ámsterdam, 1603-1677). La muestra está instalada en el balcón-mirador de la primera planta, con acceso gratuito y cuenta con la colaboración de Madrid Art Gestión de Arte.

Se trata de un diálogo entre dos artistas, entre uno vivo y otro muerto. El director artístico del Museo Thyssen-Bornemisza detalla a El Independiente que en muchas ocasiones estos diálogos de artistas se han de coger «por los pelos» ya que las conexiones son «muy tenues». «Pero Alberto Noguera ha tomado como punto de partida sus características y medidas en todo el proceso», detalla el experto.

Aert van der Neer fue el gran especialista de su tiempo en escenas nocturnas, habitualmente a la luz de la luna. La noche iluminada y el crepúsculo han inspirado a Reguera a lo largo de toda su carrera. El pintor segoviano, tras frecuentar manera asidua las salas del Thyssen, decidió explorar los efectos de la luz que se filtra desde las capas subyacentes de la pintura y aflora hasta la superficie del lienzo, produciendo un efecto de deslumbramiento.

 Alberto Reguera  se asoma a los pigmentos pigmentos azules o grises: me atrajo mucho la idea de generar un mayor cromatismo a partir de la noche», asevera Alberto . «Te invita a establecer una frontera entre la visibilidad e invisibilidad que crear la anestesia del color, exagerando los matices, y una luminosidad similar a la de Van Gogh en La noche estrellada». La fuerza lumínica que se desprende junto con el juego que dan los volúmenes de las nubes fueron otros aspectos que inspiraron al pintor.

«El cuadro Claro de luna con un camino bordeando un canal ofrece mucha magia y movimiento, convierte a esta pieza en una joya desde el punto de vista estético y formal», asegura Reguera. El artista segoviano dimensiona sus pinturas a partir de las proporciones de la tabla de Aert van der Neer, aumentando el grosor de los bastidores para recordar la presencia del marco que contiene el cuadro del holandés. Todo esto responde al énfasis
de Reguera en la pintura como objeto tridimensional, dotado de volumen, que el espectador puede observar desde distintos puntos de vista.

                                                                 Nocturno de Alberto Noguera

Hasta el 9 de mayo de 2021.

https://www.elindependiente.com/

11 de abril de 2021

Las mejores exposiciones de Madrid en la primavera de 2021.

SALA ALCALÁ 31

 Pérez Villalta. El arte como laberinto.

Hasta el 25 de abril de 2021.

*****

 CAIXA FORUM 

El universo de Jean Prouvé, arquitectura, industria, mobiliario.

Hasta el 13 de junio de 2021.

Silla de Peouvé.

*****


MUSEO THYSSEN BORNEMISZA

Alberto Reguera. Homenaje a Eart van der Neer.

Hasta el 9 de mayo de 2021.


*****


FUNDACIÓN JUAN MARCH

Típicos retratos. Una historia del rostro en 15 representaciones

Hasta el 11 de diciembre de 2021



*****


REAL JARDÍN BOTÁNICO, SALA VILLANUEVA

Carmen Laffón. La sal  

 Hasta el 23 de mayo de 2021.


 *****

 FUNDACIÓN TELEFÓNICA

                                                                Paisajes de luz.

 Hasta el 25 de julio 2021.


*****


MUSEO REINA SOFÍA
( Biblioteca del Edificio Nouvell)

El peso de la forma. El diseño gráfico de Carlos Cruz- Díez.

Hasta el 25 de julio de 2021.


*****

FUNDACION MAPFRE.

Alexsei von Jaulensky. El pqiwqj del rostro.

Hasta el 9 de mayo de 2021.


*****

MUSEO ICO

Carme  Pinós. Escenarios para  la vida

Hasta el 9 de mayo.


*****

9 de abril de 2021

En CaixaForum la obra de Jean Prouvé

Una retrospectiva dedicada al herrero, constructor, diseñador e ingeniero francés Jean Prouvé, autor de algunos de los edificios y piezas más emblemáticos del diseño industrial del siglo XX.

En la muestra se pueden ver dibujos, maquetas, mobiliario, archivos escritos y fotográficos, y elementos arquitectónicos. Una oportunidad para sumergirse y entender su universo.



La exposición sigue cronológicamente los comienzos de Jean Prouvé (París, 1901 - Nancy, 1984) como herrero, sus primeros trabajos con arquitectos modernos como Robert Mallet-Stevens, Eugène Beaudouin y Marcel Lods, Le Corbusier y Pierre Jeanneret, hasta sus creaciones de mobiliario para comunidades y sus edificios prefabricados más conocidos como la Maison Métropole, la Maison Coc o la Maison des Jours Meilleurs. Al frente de su empresa, trabaja enfocado a un objetivo: la industrialización de la construcción y la producción en serie de muebles.


Estructura diseñada para un grupo escolar provisional. Elementos arquitectónicos  originales: Muleta, panel y pilar.  Componentes: Acero y madera.


El universo de Prouvé es el taller, el trabajo en equipo, el dominio de las técnicas, la pasión por los materiales, la colaboración con los arquitectos, el compartir con sus estudiantes de ingeniería y la ambición de crear productos para al mayor número de personas posible.

Sillas diseñadas por Prouvé. Originales. En la fotografía en su ambiente primero.


Vista general de una de las salas: mesas, sillas, fotografías, maquetas...

Jean Prouvé terminó su formación como artesano del metal antes de abrir su propio taller en Nancy en 1924. En los años siguientes creó muchos diseños de muebles y en 1947 abrió su propia fábrica. Debido a sus diferencias con los accionistas mayoritarios, dejó la empresa en 1953. En las décadas siguientes, Prouvé trabajó como ingeniero consultor en importantes proyectos arquitectónicos en París.


Volvió a dejar su huella en la historia de la arquitectura en 1971 cuando -como presidente del jurado- tuvo un papel destacado en la selección del proyecto de Renzo Piano y Richard Rogers para el Centro Pompidou. La obra de Prouvé abarca una amplia selección de objetos, desde un abrecartas hasta herrajes para puertas y ventanas; desde lámparas y muebles hasta elementos de fachadas y casas prefabricadas, desde sistemas de construcción modulares hasta grandes estructuras para exposiciones; en resumen, prácticamente todo lo que se pueda producir de forma industrial.

En estrecha colaboración con la familia Prouvé, Vitra empezó a reeditar en 2002 los diseños de este gran constructor francés.

Gracias a una donación de su familia, el Centro Pompidou ha conservado los archivos de Jean Prouvé y muchas de sus obras forman parte de sus colecciones de arquitectura y diseño.


Hasta el 13 de junio de 2021

Fuentes:

https://caixaforum.org/

https://www.vitra.com/

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...